Pavel Durov, el multimillonario fundador y director ejecutivo de la aplicación de mensajería Telegram, fue arrestado en el aeropuerto de Bourget en las afueras de París durante la jornada de este sábado.

Telegram -particularmente influyente en Rusia, Ucrania y las repúblicas de la antigua Unión Soviética- está clasificada como una de las principales plataformas de redes sociales después de Facebook, YouTube, WhatsApp, Instagram y TikTok.

La fortuna de Durov fue estimada por la revista Forbes en 15,5 mil millones de dólares y su aplicación cuenta con 900 millones de usuarios activos.

La empresa Telegram, con sede en Dubái, fue fundada por el ruso Durov, quien abandonó Rusia en 2014 tras negarse a cumplir con las exigencias del Gobierno de cerrar grupos de oposición en su plataforma.

Durov viajaba desde Azerbaiyán a bordo de su avión privado, momento en el que habría sido objeto de una orden de arresto en Francia como parte de una investigación policial preliminar.

A raíz de lo anterior es que los medios TF1 y BFM aseguraron que dicha investigación se centró en una falta de moderadores en Telegram y que la Policía consideró que tal situación permitiría que la actividad criminal continúe sin inmutarse a través de la aplicación de mensajería.

Pavel Durov se va de Rusia "para nunca volver"

Pável Valérievich Dúrov tiene doble nacionalidad, francesa y rusa, pero nació en Rusia el 10 de octubre de 1984. Pasó la mayoría de su niñez en Italia, pero regresó a Rusia para estudiar filología en la Universidad de San Petersburgo.

Entre sus proyectos están durov.com, una librería digital para compartir libros y archivos con compañeros de la universidad, y también es fundador de la red social VK (VKontakte). 

Pero justo por esa idea de crear plataformas donde se pueden compartir libremente archivos con derechos o distribuir contenido sin restricciones, ha tenido diversos problemas con la justicia, empezando por Rusia.

El 2014 fue el año decisivo para Durov, ya que se negó públicamente a entregar datos de manifestantes ucranianos a agencias de seguridad rusas. Debido a lo anterior es que fue despedido como CEO de VK, afirmando que la compañía "había sido tomada por los aliados de Vladímir Putin".​

Tras esto Durov vendió sus participaciones por varios cientos de millones de dólares y a los meses abandonó Rusia, afirmando que no tenía planes para volver y que el país era incompatible con el negocio en Internet.

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