Desde hace tiempo se sabe que, para obtener divisas, Corea del Norte envía a sus ciudadanos a trabajar en el extranjero. De acuerdo con un informe de la ONU, actualmente cerca de 50.000 norcoreanos trabajan fuera de su país bajo condiciones inhumanas, por ejemplo, en la minería o la industria maderera y textil. Anualmente, aportan hasta dos mil millones de euros al régimen comunista.

En este contexto, llaman la atención sobre todo dos países europeos, que aparecen en un informe de la organización británica Alianza Europea para los Derechos Humanos en Corea del Norte (EAHRNK): Malta y Polonia.

Trabajar para la patria

Se estima que actualmente unos 800 norcoreanos trabajan en Polonia, por ejemplo en el sector de construcción, así como en astilleros y plantaciones. Sus contratos son negociados directamente entre el Gobierno en Pyongyang y las empresas extranjeras. Los afectados no poseen ningún documento, no saben cuánto tiempo estarán lejos de casa y deben entregar sus pasaportes. Además, se estima que el régimen comunista recibe el 90 por ciento de su sueldo.

Los enviados trabajan como mínimo 12 horas al día y son supervisados por personal de seguridad norcoreano. “Trabajan seis días a la semana, y los domingos están obligados a asistir a clases de ideología. Esto varía un poco de empresa a empresa, pero básicamente las condiciones son las mismas”, dice el profesor de estudios coreanos Remco Breuker, de la Universidad de Leiden, que en mayo pasado publicó un amplio estudio sobre el tema.

Investigación, pese a las adversidades

La forma en que se explota a la mano de obra norcoreana en Polonia "contradice tanto el Derecho polaco como el de la UE", asegura Breuker. Asimismo, viola la declaración de los derechos humanos de la ONU, así como contratos y convenciones de la Organización Internacional del Trabajo (ILO). Por lo general, los trabajadores no pueden abandonar su lugar de trabajo o establecer contacto con la población local. Incluso la comunicación con la propia familia es estrictamente limitada. A fin de evitar fugas, solo aquellos que están casados y tienen familia son enviados al extranjero.

La eurodiputada Kati Piri espera que las recientes revelaciones de investigaciones periodísticas presionen a la Comisión Europea, obligándola a abordar el tema. Hasta ahora, el órgano comunitario alega que "no posee documentos sobre empleados de terceros países en la UE" y agrega que compete a las autoridades nacionales investigar el asunto.

Piri critica que, por un lado, el bloque comunitario haya impuesto sanciones contra Pyonyang y, por otro, sea posible que el régimen se beneficie del dinero obtenido a través de la explotación de cientos de trabajadores norcoreanos en Europa.

Según el informe de la Universidad de Leiden, por lo menos 32 empresas polacas han contratado a trabajadores de Corea del Norte. Algunas empresas incluso recibieron créditos millonarios por parte de la UE, lo cual ha beneficiado indirectamente a Pyongyang.

Breuker explica que si bien no es ilegal contratar a personal norcoreano, puesto que éste cuenta con los documentos necesarios y es enviado oficialmente por el Estado, no es legal explotarlos. De acuerdo a las leyes, los trabajadores deberían tener contratos laborales, recibir sus salarios y tener los mismos derechos que sus colegas europeos.

La semana pasada, la agencia de noticias surcoreana Yonhap informó que, como consecuencia de la cuarta prueba atómica norcoreana, el gobierno polaco habría decidido a principios de año que no otorgaría más visas a ciudadanos del país comunista. Tanto Kati Piri como Remco Breuker esperan que las autoridades polacas cumplan su promesa y que no se trate solo de una solución superficial.

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