Japón y Corea del Sur registraron en 2023 sus mínimos históricos en sus tasas de natalidad, un creciente desafío demográfico para los dos países asiáticos con poblaciones en declive.

En Corea del Sur, la tasa de fertilidad (el número de niños que se espera tenga una mujer en su vida) cayó a 0,72 en 2023, 8% menos que en 2022, según datos preliminares de Estadísticas Corea.

La tasa está por debajo de los 2,1 niños necesarios para mantener la población actual de 51 millones.

Al ritmo actual, la población surcoreana habrá caído a 26,8 millones para el año 2100, según el Instituto de Mediciones y Evaluación de Salud de la Universidad de Washington, en Seattle.

"La cantidad de recién nacidos en 2023 fue de 230.000, que es 19.200 menos que un año antes, una caída de 7,7%", indicó a periodistas Lim Young-il, jefe de la División de Censos de Población en Estadísticas Corea.

En Japón, los nacimientos de 2023 cayeron por octavo año consecutivo a 758.631, una bajada de 5,1% desde el año anterior.

Al mismo tiempo, la cifra de muertes -de 1.590.503- fue más del doble de los nacimientos, con lo cual la población general declinó en 831.872.

Además, los matrimonios cayeron en 2023 a su nivel más bajo desde 1933.

Las cifras ponen de manifiesto el enorme desafío demográfico que enfrenta la cuarta economía del mundo, como la falta de mano de obra y la necesidad de brindar servicio de salud para el 10% de su población que tiene 80 años o más.

En el caso de Corea del Sur, el gobierno ha invertido miles de millones de dólares en promover la natalidad entre sus habitantes, con subsidios monetarios, servicios de guardería y apoyo para tratamientos de fertilidad.

Aún así, los índices de fertilidad continúan en declive.

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