Este sábado, los jefes de la diplomacia de Estados Unidos, Rex Tillerson, y China, Wang Yi, se reunieron en el Gran Salón del Pueblo, en Pekín, antes de iniciar las citas previstas con otros oficiales de alto rango. El principal tema de la agenda es el conflicto internacional causado por el programa nuclear y los ensayos misilísticos de Corea del Norte; pero las partes también conversarán sobre el primer viaje del presidente estadounidense, Donald Trump, al Lejano Oriente, pautado para noviembre.

Estados Unidos lleva tiempo intentando persuadir a China de ejercer mayor presión sobre Pyongyang con miras a resolver la crisis, pero Pekín mantiene una posición titubeante: por un lado, le interesa que Corea del Norte se abstenga de desarrollar armas nucleares; eso minimizaría el riesgo de un enfrentamiento nuclear; pero, por otra parte, no sólo teme que un colapso del país vecino exponga a China a un intenso flujo de refugiados, sino también que Estados Unidos despliegue tropas muy cerca de la frontera sino-norcoreana.

Aunque Pekín accedió a votar a favor de las sanciones con que la ONU castigó los recientes ensayos nucleares de Corea del Norte, no quiere ir demasiado lejos. Así, si bien ordenó el cierre de todas las empresas norcoreanas en su territorio el jueves pasado, China rechaza el embargo total de petróleo que pide Washington contra Pyongyang. Antes de la visita de Tillerson, el Ministerio de Exteriores chino volvió a pedir una "solución pacífica" para el conflicto norcoreano, que siguió escalando en los últimos días.

Corea del Norte amenazó con probar una bomba de hidrógeno sobre el Pacífico en reacción al tono belicista del presidente Trump. No está claro si el país comunista dispone en estos momentos de ese tipo de bomba, pero Washington reaccionó enviando bombarderos B-1B y cazas al espacio aéreo internacional cercano a Corea del Norte. Las relaciones comerciales sino-estadounidenses también estarán en la agenda, después de que Washington demandara mayor acceso al mercado chino para las empresas estadounidenses.

Según Estados Unidos, la meta es equilibrar un déficit comercial de 347 millones de dólares. Trump visitará China en noviembre en el marco de una gira por Asia en la que intentará unir a los países de la región en un frente común contra el régimen de Kim-Jong Un en Pyongyang. Trump hará paradas en Japón, Corea del Sur, Vietnam –donde participará en la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico– y Filipinas, donde acudirá a la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

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