En realidad, nadie cree que la sesión de la Reserva Federal de EE. UU. (FED) el miércoles tenga como consecuencia directa un alza en las tasas de interés, que sería la primera en siete años.

“Desde la última sesión no hemos recibido demasiados datos económicos”, dice Bernd Weidensteiner, analista del Commerzbank, quien opina que la Fed podría decidir mantener abiertas ambas opciones, es decir, tanto un alza como una baja.

La decisión de la Fed preocupa, sobre todo, a China, la segunda mayor economía del mundo, que está en problemas desde julio.

En este caso, una subida de la tasa de interés sería un golpe letal para los gobiernos locales chinos, altamente endeudados, así como para las empresas, e incluso podría hacer tambalear la economía mundial, según temen economistas del Fondo Monetario Internacional, quienes advierten que no se debería elevar la tasa demasiado pronto.

Miedo a nuevas turbulencias

En un mundo globalizado, un banco emisor importante no solo debe tener en cuenta al propio país en caso de querer elevar la tasa de interés, sino a la economía mundial.

En el pasado, ya tan solo el anuncio de una reducción de la compra de bonos estatales por parte de la Fed hizo que muchos países emergentes rechazaran la medida porque los inversores comenzaron a retirar su dinero de inmediato de esos mercados. El resultado: “Las monedas se devaluaron y hubo incertidumbre en los mercados de esos países”, explicó Bernd Weidensteiner a DW.

Si la Fed estadounidense llegase a decidir un alza de las tasas de interés -anunciando así el fin de una política monetaria ultralaxa- esas turbulencias podrían ser aún mayores.

El experto del Commerzbank cree que podría haber dos grandes problemas: el primero, un encarecimiento de las deudas en dólares por la devaluación de la moneda. El segundo, “que es probable, naturalmente, que haya un gran flujo de capitales, lo que pondría en peligro las inversiones locales.”

Brasil, en peligro

Pero no solo China estaría en peligro, dice Ansgar Belke, economista y docente de la Universidad de Duisburg-Essen: “A fin de 2015, China se estabilizará más, e India tampoco corre peligro. Pero hay otros países que están más expuestos a una conmoción de ese tipo, y entre ellos está Brasil”.

 

La mayor economía de América Latina no solo tiene un gran agujero presupuestario que llenar, sino también un alto déficit en su balance económico que lo hace muy vulnerable. Asimismo, su economía está amenazada de recesión.

En comparación con Brasil, China está en una situación más confortable. Si bien su Producto Interno Bruto (PIB) ya no crece tan vertiginosamente, continúa en aumento. El excedente de su balance comercial llegó en septiembre a más de 60.000 millones de dólares, el punto más alto desde hace un año. Eso permite que sigan creciendo las reservas de divisas chinas, cifradas en miles de millones de dólares. Por lo tanto, China no es un verdadero argumento a la hora de no subir las tasas de interés, subraya Bernd Weidenmeister, del Commerzbank.

Hasta ahora, la Reserva Federal de EE. UU. no se decide a hacerlo, pero no está sola: “La tendencia general es que, si se puede, se reduzcan aún más los intereses y que se tomen medidas no convencionales como la ampliación de las medidas de expansión cuantitativa (QE) es decir, la compra de bonos estatales por parte de un banco emisor.

El riesgo de no actuar

Tanto la clase política como los mercados financieros se han acostumbrado al dinero fácil desde hace tiempo, un regalo que paraliza la voluntad de realizar reformas y anestesia la conciencia de riesgo de los inversionistas.

El peligro de que se formen burbujas financieras aumenta día a día, y los responsables son conscientes de ello. Ambos expertos concuerdan en que la Fed tomará medidas y que será un pequeño paso, ya que la “droga” del dinero barato seguirá circulando, solo que en dosis menores.

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