Perú liberó 1.500 presos condenados por delitos leves como parte de un plan para reducir las sobrepobladas prisiones, donde ya se registraron motines y muertes ante el temor de contagio masivo del nuevo coronavirus.

"Un total de 1.502 personas salieron en libertad de diferentes establecimientos penitenciarios y centros juveniles del país", informó el ministro de Justicia, Fernando Castañeda, citado en una nota de prensa de su portafolio de este fin de semana. 

Las excarcelaciones ocurrieron en un período de dos meses, desde que el gobierno promulgó una norma el 14 de abril anunciando un plan para liberar a 3.000 reclusos

Del total de excarcelados, 989 recuperaron la libertad mediante el mecanismo de conversión de penas por el delito de omisión a la asistencia familiar, luego de haber pagado su deuda por alimentos y la reparación civil.  

Perú es el segundo país de la región con más casos confirmados de COVID-19, detrás de Brasil, sumando 229.736. En decesos, figura tercero con 6.688 detrás del gigante sudamericano y México

El temor al nuevo coronavirus generó motines y una severa crisis por la falta de suministros sanitarios en las prisiones. El último motín ocurrió el 19 de mayo en una cárcel del sur del país, con un saldo de 14 heridos entre presos y guardias penitenciarios. 

Según las autoridades, 212 presos han muerto debido a la COVID-19 y al menos 67 se contagiaron y están hospitalizados.  

La enfermedad también provocó la muerte de 15 guardias penitenciarios. Otros 17 guardias se hallan bajo tratamiento en el hospital.  

La expansión del virus en las cárceles provocó la renuncia de centenares de guardias por temor al contagio.

El motín más grave ocurrió a fines de abril en el penal Miguel Castro Castro, al este de Lima, donde murieron nueve internos y hubo 67 heridos entre presos, guardias penitenciarios y policías.

Según el Ministerio de Justicia, hay 97.000 presos en las 68 cárceles del país, lo que representa una sobrepoblación de 50.000 reos.

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