El líder histórico de la derecha radical francesa, Jean-Marie Le Pen, rechazó "por ahora" la idea de que su hija Marine acceda a la presidencia de Francia, después de que ésta lo suspendiera del Frente Nacional, el partido que él fundó.

"Sería escandaloso que semejantes principios morales presidieran el Estado francés", dijo en una entrevista difundida el martes por la radio Europe 1 LePen, después de la "traición" de su hija, presidenta actual del partido, que lo suspendió por sus últimas declaraciones polémicas sobre el Holocausto y la inmigración.

A la pregunta sobre si desea la victoria de Marine en las elecciones presidenciales de 2017, el eurodiputado contestó: "Por ahora, no".

Según Le Pen, su hija es un "poco peor" que los partidos mayoritarios (el gobernante Partido Socialista y el conservador opositor UMP) porque "el adversario combate cara a cara", mientras que ella lo hace "por la espalda".

El Frente Nacional anunció su suspensión el lunes al término de un consejo ejecutivo, convocado para sancionar sus declaraciones a principios de abril, cuando reiteró que las cámaras de gas fueron un "detalle" de la historia de la Segunda Guerra Mundial.

El partido organizará próximamente una asamblea general extraordinaria para retirar la "presidencia de honor" al veterano político, de 86 años.

"Es una felonía. Expresé el deseo de que Marine Le Pen me devuelva mi apellido", reaccionó el lunes su padre.

Marine Le Pen relevó a su padre en la presidencia del partido en 2011. Desde entonces, emprendió una campaña para poner fin a la "diabolización" de la formación, marcando distancias con los movimientos neonazis y antirepublicanos. Esta estrategia le ha permitido cosechar éxitos electorales con la vista puesta en las presidenciales de 2017.

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