La actuación de la policía alemana en el caso de la desaparición de la pequeña Madeleine McCann está en el punto de mira por haber informado en 2013 al principal sospechoso de que quería interrogardo, lo que lo habría alertado, según la revista Der Spiegel este viernes.

La policía alemana dio un nuevo impulso a la investigación de la misteriosa desaparición de la británica Madeleine McCann, de 3 años, en 2007, al anunciar hace diez días que había identificado a un sospechoso, Christian B., de 43 años, un pederasta reincidente detenido actualmente en Kiel, en el norte de Alemania.

En el momento de los hechos, Christian B. vivía a varios kilómetros del hotel en el que desapareció la niña y ahora es sospechoso del asesinato de la pequeña, que se encontraba de vacaciones con su familia en Portugal en el momento de su desaparición.

Sin embargo, según Der Spiegel, la policía alemana andaba tras la pista de ese hombre desde 2013, a raíz de una información proporcionada por un individuo que afirmaba haber trabajado con Christian B. cuando sucedieron los hechos.

A partir de ese testimonio, la policía de Brunswick (noroeste) convocó inmediatamente a Christian B. para que este compareciera en calidad de testigo, según la misma fuente.

En una carta oficial enviada al sospechoso el 4 de noviembre de 2013, a la que Der Spiegel asegura haber tenido acceso, la policía le decía claramente que quería que declarara sobre el caso Maddie, lo cual le habría hecho ganar tiempo para destruir eventuales pruebas.

"Esto no debería haber ocurrido de ese modo y no se corresponde en absoluto con el procedimiento habitual en un caso tan delicado", declaró un policía a Der Spiegel.

En general, los investigadores tratan de reunir informaciones en primer lugar, en lugar de dirigirse directamente a un eventual culpable. La policía de Brunswick declinó reaccionar a las informaciones de la revista.

En 2013, la policía alemana ya fue alertada sobre Christian B. en el marco del caso Maddie, a raíz de un programa de televisión en el que la policía alemana puede pedir la colaboración de testigos. Los padres de la niña intervinieron con el jefe de la investigación británica y presentaron dos retratos robots de potenciales sospechosos.

Un hombre, que en aquel entonces afirmaba que Chrstian B. trabajaba con él en Portugal en el sector de los servicios para piscinas, se manifestó. Sin embargo, hasta la fecha el sospecho no ha comparecido ante los investigadores, según su abogado.

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