"Más de 400.000 personas han sido desplazadas desde finales de abril", afirmó a la AFP un portavoz de la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (Ocha), David Swanson.

Apenas este 25 de julio, al menos de 21 personas, entre civiles y combatientes murieron por ataques de la aviación siria y rusia contra varias zonas del noroeste de Siria, donde esta semana se ha recrudecido la violencia, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

El Observatorio indicó que tres civiles perecieron en una localidad próxima a Maarat al Numan y otros dos en la propia localidad, en bombardeos efectuados por la aviación rusa, que el pasado lunes fue acusada de acabar con la vida de decenas de residentes de esta población ubicada en el sur de la provincia de Idlib.

Moscú, a favor del presidente Asad, negó haber realizado operación en esa zona.

Según el Observatorio, un hombre murió hoy por bombardeos rusos en las afueras de la ciudad de Jan Shijún (Idlib) y otro hombre en Al Latmana, en el norte de Hama, que linda con Idlib. Otros cinco civiles, entre ellos dos niños, murieron por ataques de los aparatos del Ejército sirio en dos puntos de la provincia de Alepo, vecina de Idlib.

En las tres provincias rige un acuerdo entre Rusia y Turquía desde octubre de 2018, por el que fue establecida una zona desmilitarizada en torno a Idlib, región controlada en casi su totalidad por las facciones opositoras.

A finales de abril, Damasco dio comienzo a una ofensiva no declarada contra los territorios que aún están en manos de las facciones rebeldes e islamistas en el noroeste de Siria y esta semana la violencia ha registrado un aumento considerable con más ataques por parte de las fuerzas gubernamentales y sus aliados.

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