El debate que se tomó los últimos días en México es si eliminar el horario de verano o mantener los cambios de hora que se hacen dos veces al año, tal como en muchos otros países, incluyendo Chile.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha demostrado su voluntad de acabar con el horario de verano, pero no todos están convencidos.

El mandatario mexicano aseguró que “es muy probable” que su administración elimine la aplicación del horario de verano boreal en el país, que rige desde 1996, y descartó que esta modificación tenga consecuencias económicas negativas.

Tal como ocurre en Europa, el resto de Norteamérica y algunos países de Sudamérica, incluido Chile, la discusión sobre el cambio de horario se toma la agenda a cada modificación del reloj, que incluso tuvo en 2018 a la Unión Europea votando a favor de eliminar la práctica, pero sin hacerla efectiva.

Los motivos principales que se presentan en todo el mundo para justificar la aplicación del horario de verano es el ahorro de energía que significaría tener más horas luz durante la tarde, sin embargo, el Presidente de México asegura que no sería un ahorro significativo.

"Se habló de ahorros, pero no se demostró que realmente se ahorrara en energía eléctrica", aseguró.

En 2008, sin embargo, el Departamento de Energía de Estados Unidos estimó que la extensión del horario de verano en el país ahorró cerca de 0,5% de electricidad todos los días.

Pero hay otro factor importante que hace que, los expertos en salud principalmente, se inclinen por mantener el horario de invierno fijo durante todo el año, y tiene relación con la alteración del sueño.

El doctor John Ewer, investigador del Centro Interdisciplinario de Neurociencias de la Universidad de Valparaíso (CINV), referente en el área del estudio de los relojes biológicos, explicó que el cambio de horario de la primavera es el más cuestionado desde el punto de vista de la evidencia científica, porque el déficit de sueño crónico afecta el desempeño genera más accidentes, las personas están menos concentradas y aprenden menos. 

También tiene un efecto agudo en los ataques de corazón los primeros días después del cambio de hora.

Aunque repara que si bien es un aumento menor de casos, la situación es completamente evitable. A esto se suma mayor irritabilidad, se incrementa el riesgo de obesidad, diabetes y se afecta el sistema inmune, lo que en tiempos de pandemia cobra más relevancia.

El investigador también advierte dos aristas a considerar respecto a la toma de decisiones de los cambios de horario: por un lado, existe evidencia de que el horario de verano incide negativamente en el déficit de sueño que tienen las personas, incluso incrementándolo. Y por otro, los cambios de horario en sí son malos por sus perjudiciales efectos en la salud de las personas.

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