Autoridades de México detuvieron este miércoles a unos 420 migrantes que formaban parte de una nueva caravana de 1.200 centroamericanos que cruzó la frontera con Guatemala, mientras el gobierno busca evitar los aranceles con que amenazó Estados Unidos por no detener la migración ilegal.

En la comunidad de Metapa de Domínguez, en el sureño estado de Chiapas y a unos 12 kilómetros de la frontera con Guatemala, agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) encabezaron el operativo para frenar el avance de una multitud de migrantes, la gran mayoría hondureños.

Defensores de derechos humanos que acompañan a la caravana dijeron a la AFP que más de un centenar de uniformados, entre policías y militares que conforman la recién creada Guardia Nacional, se apostaron en la carretera para detener el avance a pie de los migrantes.

Con escudos antimotines, los uniformados bloquearon el paso de los migrantes, generando momentos de tensión cuando los centroamericanos protestaron con empujones y jaloneos.

Numerosos migrantes habrían logrado escabullirse, pero el INM informó sobre la detención de unos 420 de ellos.

Agentes de migración hicieron subir a los migrantes a varios autobuses "para llevarlos a la Estación Migratoria Siglo XXI, en Tapachula, Chiapas, donde se realizará el procedimiento administrativo correspondiente y en su caso, llevar a cabo el retorno asistido a sus países", indica un comunicado del INM, que no respondió a solicitudes de información de la AFP sobre este operativo.

Por otro lado, la organización Pueblo sin Fronteras, defensora de los derechos de los migrantes y que ha brindado protección a caravanas de centroamericanos, denunció que su líder, Irineo Mújica, fue detenido la tarde de este miércoles en el norteño estado de Sonora.

La ONG también afirmó que otro defensor de migrantes, Cristóbal Sánchez, fue detenido cuando salía de su casa en Ciudad de México.

Pueblo sin Fronteras no detalla si hay alguna acusación contra los activistas. 

En octubre pasado Mújica, quien habitualmente reside en Arizona, Estados Unidos, estuvo detenido unos días acusado de causar daños a un vehículo gubernamental.

La nueva caravana migrante, integrada por familias completas, siguió la ruta de otras caravanas que desde octubre han recorrido México esperando pedir asilo en Estados Unidos, lejos de la violencia de Centroamérica.

La migración de centroamericanos va en aumento pese a los operativos de las autoridades mexicanas y las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de imponer aranceles a las exportaciones de México a partir del 10 de junio si no se detiene la migración ilegal.

La tarde del miércoles, el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, se reunió con funcionarios estadounidenses en un intento por frenar la aplicación de estos aranceles.

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