La muerte de un joven anestesiólogo en Argentina desencadenó una investigación judicial que expuso esta semana un presunto circuito de robo de fármacos hospitalarios como propofol y fentanilo para su uso recreativo en reuniones privadas.
Alejandro Zalazar, de 31 años, fue hallado sin vida el 20 de febrero en su departamento en Buenos Aires, con una vía intravenosa conectada al pie y elementos descartables para inyecciones, según fuentes judiciales citadas por la prensa local.
Se presume que la causa fue una sobredosis de propofol y fentanilo, dos fármacos anestésicos de uso intravenoso.
El rastreo del origen de los frascos hallados en su domicilio condujo hasta el Hospital Italiano de Buenos Aires, que denunció entonces la sustracción de los fármacos y se puso a disposición de la justicia.
Tras la divulgación del caso, el centro de salud dijo en un comunicado este lunes que "en relación a la situación de robo de estupefacientes", la institución "tomó todas las medidas necesarias para analizar lo sucedido, actuar con las personas involucradas y generar procedimientos para prevenir a futuro".
Además, señaló que este tipo de situaciones "han sido reportadas en otras instituciones del sistema de salud".
Una fuente médica en reserva confirmó a la AFP este miércoles la existencia de las llamadas "Propo Fest", fiestas organizadas por un pequeño grupo de anestesistas donde se suministraban propofol y fentanilo con fines recreativos.
Un anestesiólogo y una residente fueron indagados por la justicia argentina y quedaron apartados de sus cargos tras la difusión del escándalo, según precisaron fuentes judiciales a medios locales.