Jasper Smith tenía cuatro años cuando encontró una pistola cargada en su casa. El arma estaba guardada en un bolso con cierre, cerca de una cuna. El niño la tomó y se dirigió a su habitación. Allí se produjo el disparo que acabó con su vida y que, más de un año después, llevó a su padrastro ante la justicia.
Robert McCoy, de 37 años, fue condenado el viernes 9 de octubre en el condado de Androscoggin, en Maine, Estados Unidos, por la muerte del pequeño. Aunque la pena impuesta asciende a 17 años de prisión, nueve quedaron suspendidos, por lo que deberá pasar ocho años en la cárcel.
El caso se remonta al 17 de mayo de 2025. Ese día, Jasper se encontraba en el departamento familiar junto a McCoy y otros tres niños, de ocho años, dos años y seis meses, según los antecedentes difundidos por medios locales.
Ese día, el menor encontró el arma y se disparó accidentalmente en la cabeza. McCoy y Mikayla Smith, madre del niño, llamaron a los servicios de emergencia. Jasper fue trasladado a un hospital, donde se confirmó su muerte.
La investigación derivó en el arresto de McCoy al mes siguiente. Posteriormente, el hombre se declaró culpable de homicidio involuntario, una admisión de responsabilidad que precedió a la sentencia dictada en octubre.
Las advertencias que rodeaban el hogar de Jasper
La muerte de Jasper también estuvo acompañada de antecedentes sobre preocupaciones previas por las condiciones del domicilio.
Según publicó el diario Sun Journal, familiares informaron a las autoridades que el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Maine había recibido 17 llamadas de personas preocupadas por la situación de la vivienda antes del fallecimiento del niño. Los mismos familiares sostuvieron que se habían realizado siete investigaciones en el lugar sin que se encontraran problemas.
Durante la audiencia de sentencia, la madre de Jasper habló sobre el dolor de perder a su hijo y expresó que había confiado en que McCoy lo mantendría a salvo.
El hombre también tomó la palabra para dirigirse a los seres queridos del niño. Según Sun Journal, aseguró que todavía sufre pesadillas y ataques de ansiedad por lo ocurrido. "Lo siento (…) les fallé a todos. Amaba profundamente a mi hijo. Te amo, Jasper, como a mis propios hijos".
La sentencia contempla, además, seis años de libertad condicional una vez que McCoy salga de prisión. Durante ese período, no podrá tener contacto con niños menores de seis años ni poseer armas de fuego o municiones. Si incumple las condiciones impuestas, podría verse obligado a cumplir parte o la totalidad de los nueve años de cárcel que quedaron suspendidos.