AFP

Los ocho brasileños habían sido detenidos en julio pasado, en una operación relacionada con la seguridad de los JJOO que se celebraron el mes siguiente.

Los condenados, de 19 a 33 años de edad, deberán purgar de 5 a 15 años de cárcel. Podrán apelar sus sentencias, pero solo cuatro tendrán derecho a aguardar el veredicto final en libertad.

Se trata de las primeras condenas pronunciadas en el marco de la nueva legislación antiterrorista promulgada en marzo de 2016 por la entonces presidenta Dilma Rousseff, en vísperas de los Juegos.

"Todos los denunciados se dedicaban a promover a la organización terrorista denominada Estado Islámico a través de las redes sociales Facebook, Twitter e Instagram", apuntó el juez de la causa, Marcos Josegrei da Silva.

La policía interceptó comunicaciones del grupo entre el 17 de marzo y el 21 de julio de 2016.

La investigación reveló que el grupo "exaltaba y celebraba actos terroristas realizados en todo el mundo, colgando videos y fotos de ejecuciones públicas de personas llevadas a cabo por el EI", señala el magistrado.

Los integrantes, que se identificaban con nombres árabes, llegaron a discutir "orientaciones sobre cómo jurar fidelidad al líder del grupo y a tratar de (encontrar) posibles blancos de atentados en Brasil, (como) extranjeros durante los Juegos Olímpicos, homosexuales, musulmanes chiitas y judíos".

Sus intercambios también versaban sobre "la fabricación de bombas artesanales, la utilización de armas blancas y la adquisición de armas de fuego".

Las detenciones se habían realizado el 21 de julio, en el marco de una operación denominada "Hashtag".

En conversaciones a través de la aplicación de celular Telegram, los integrantes del grupo "manifestaban expresamente la idea de que tenían que salir del plano virtual y comenzar a actuar en la práctica", explicó en septiembre pasado el fiscal Rafael Brum. 

"Si la intención aquí es simplemente conversar sobre el asunto y seguir publicando fotos de decapitaciones, como en el grupo de WhatsApp, sin la intención de realizar eso con nuestras propias manos, entonces avísenme, porque yo me largo", habría dicho uno de los participantes, según Brum. 

El procurador aclaró, sin embargo, que no hallaron evidencias de planes concretos ni de un vínculo efectivo con el EI, y por ello no los acusaron de cometer "actos preparatorios de terrorismo, con el propósito inequívoco de consumar tal delito".

La sentencia determinó no obstante que "las tesis de que los mensajes y diálogos no eran más que la expresión de una curiosidad religiosa, meras bravuconadas o bromas, no pueden aceptarse como justificativos que excluyan la (...) culpabilidad de las acciones".

Los Juegos Olímpicos de Rio se celebraron del 5 al 21 de agosto sin incidentes mayores, según las autoridades, que desplegaron a unos 85.000 policías y militares para garantizar la seguridad en el evento. 

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