Un informe del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas publicado este miércoles confirmó que el Ejército de Siria utilizó gas cloro en los combates por recuperar Alepo. Asimismo, el reporte sostiene que tanto el régimen de Damasco como sus aliados rusos bombardearon deliberadamente con sus fuerzas aéreas hospitales y otras instalaciones civiles para obligar al enemigo a rendirse.

La ONU recordó que ambas acciones constituyen crímenes de guerra. "El uso continuado de gas cloro por parte de las fuerzas sirias demuestra una clamorosa indiferencia por sus obligaciones legales internacionales y también equivale a un crimen de guerra por ataques indiscriminados contra la población civil”, afirma el informe. En las investigaciones no pudo reunirse evidencia de la participación militar de Rusia en ataques con esa u otras armas químicas.

Asimismo, se responsabiliza a Siria de un ataque aéreo contra un convoy de ayuda ocurrido el 19 de septiembre de 2016. "Al utilizar municiones lanzadas desde el aire, sabiendo que había trabajadores humanitarios operando en el lugar, las fuerzas sirias han cometido un crimen de guerra al atacar deliberadamente a personal de ayuda, negar la asistencia humanitaria y atacar a los civiles", señala el informe. En este ataque, 14 personas murieron y 15 resultaron heridas.

Amoniaco y bombas de racimo

En tanto, el Consejo acusó a los grupos armados opositores de atacar arbitrariamente zonas habitadas por civiles, de impedir a la gente huir y de acaparar los productos de ayuda humanitaria, hechos que también son crímenes de guerra. "Los civiles pagaron en las dos partes de la ciudad el precio más alto de la brutalidad", dijo el Consejo, y añadió que se produjeron pérdidas enormes de vidas humanas.

La comisión autora del informe recibió el pasado octubre el encargo de investigar y documentar los crímenes que estaban ocurriendo específicamente en el este de Alepo, que entró en situación de asedio total a mediados del pasado julio hasta su caída y evacuación de los rebeldes y sus familias a finales de diciembre. Además de cloro, el estudio denuncia que se han utilizado armas químicas improvisadas, como amoniaco, además de bombas de racimo, un arma prohibida.

Publicidad