AFP

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos instó este lunes a Estados Unidos a dejar de separar a los niños migrantes de sus padres en la frontera con México, considerando que se trata de una política "inadmisible".

"Pensar que un Estado busca disuadir a los padres infligiendo tal abuso a los niños es inadmisible", dijo Zeid Ra'ad Al Hussein en la apertura de una sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra.

Según el gobierno de Washington, en un reciente lapso de seis semanas, casi 2.000 menores fueron separados de sus padres o tutores.

El número de separaciones se disparó desde principios de mayo, cuando el fiscal general Jeff Sessions anunció que todos los migrantes que cruzaran irregularmente la frontera entre México y Estados Unidos serían detenidos, independientemente de que los adultos pidieran asilo.

Como los menores no pueden ser enviados a los centros en los que se retiene a sus padres, se los separa de sus progenitores.

Zeid citó a la Asociación Estadounidense de Pediatría, que describió esta práctica como un "abuso a menores permitido por el gobierno" que puede causar "daños irreparables", con "consecuencias de por vida".

"Llamo a Estados Unidos a poner fin inmediatamente a la práctica de separación forzada de estos niños", dijo, instando a Washington a ratificar la Convención de Derechos del Niño, ya que Estados Unidos es el único país que no la ha ratificado.

Para Zeid, la ratificación de la convención "garantizaría que los derechos fundamentales de todos los niños, sea cual sea su estatus administrativo, están en el centro de todas las leyes y políticas nacionales".

La política migratoria de "tolerancia cero" aplicada por la administración del presidente Donald Trump ha generado una indignación tanto dentro como fuera de Estados Unidos.

Incluso la primera dama, Melania Trump, instó a que el Congreso alcance un acuerdo para reformar las leyes migratorias, asegurando que "detesta ver a los niños separados de sus familias".

La declaración de Zeid este lunes, al inicio de la 38ª sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, es la última que realiza ante este organismo antes de que deje el cargo, a finales de agosto.

La sesión comenzó en un contexto de críticas de Estados Unidos al organismo. Según fuentes diplomáticas, existe un riesgo de que Washington se retire del mismo.

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