El alcalde de Rio de Janeiro, Marcelo Crivillo, ordenó retirar los ejemplares de el cómic de Marvel en el que aparecen dos superhéroes besándose. Sin embargo, la publicación se transformó en un éxito de ventas.

Crivillo, un exobispo evangélico elegido alcalde de Rio en 2016, determinó el pasado jueves que los ejemplares de Marvel debían ser sacados de los estantes la Bienal del Libro de Río de Janeiro por contener material ''inapropiado'' para los menores.

Se trata de la historieta "Vengadores, la cruzada de los niños",  que muestra en su portada a el hechicero Wiccano y el guerrero Hulkling, dos personajes de los Jóvenes Vengadores dándose un beso mientras se abrazan. 

''No es correcto que tengan acceso temprano a temas que no están de acuerdo con sus edades'', escribió en la descripción del video que publico este viernes en su cuenta de Twitter.

Sin embargo, la decisión de Crivillo generó el efecto contrario: los números de la historieta se agotaron rápidamente y en redes sociales los internautas manifestaron su apoyo a la comunidad LGTB con el hashtag #LeaConOrgullo.

Tras anunciar la polémica iniciativa, el alcalde envió a un equipo de agentes de la Secretaría de Orden Público en busca de los cómics, pero estos determinaron que el material no infligía las normas del Estatuto del Niño y el Adolescente", ley que protege los derechos de los menores en Brasil. 

Según constató la Folha de Sao Paulo, la organización de la Bienal rechazó retirar lose ejemplares ya que este no sería ni inapropiado ni pornográfico. Además, presentaran un recurso de amparo para te el Tribunal de Justicia de Río de Janeiro acusando un intento de censura del alcalde.

“La dirección del festival entiende que, en caso de que algún visitante adquiera una obra que no le agrade, tiene todo el derecho de solicitar un cambio de producto, como prevé el Código de Defensa del Consumidor”, argumentó.

Por su parte Crivillo afirmó en un video en Twitter que ''lo que hicimos es para defender a la familia. Ese asunto debe ser tratado en la familia, no puede ser inducido, sea en la escuela, en la edición de libros, sea donde sea".

La Bienal, que termina el 8 de septiembre, reivindicó que se trata de un festival que promueve la diversidad, que da "voz a todos los públicos, sin distinción, como debe ser una democracia".

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