Es un proyecto monumental, pero la polémica que ha generado también es grande.

El gobierno británico finalmente dio luz verde a la construcción de la primera planta nuclear que se construye en Reino Unido en tres décadas.

Pero es una luz verde con "nuevas e importantes salvaguardas" para proteger la seguridad nacional en un sector considerado estratégico, declaró el gobierno este jueves.

La planta más cara del mundo, llamada Hinkley Point C, costará unos US$23.000 millones y será financiada con capital chino y francés.

Su aprobación surge seis semanas después de que, en una de sus primeras decisiones como primera ministra, Theresa May indicara que la construcción sería sometida a revisión, lo cual causó tensión con sus socios, particularmente China.

Ahora, tras una "exhaustiva revisión" del proyecto, el gobierno declaró que después de analizar el acuerdo con EDF, la compañía estatal francesa que está invirtiendo en el esquema, el gobierno británico tiene "más voz y voto" si EDF decide vender su participación.

La declaración de Londres indica asimismo que el gobierno tendrá "una participación especial" en cualquier proyecto nuclear construido después de Hinkley Point, para asegurarse de que ninguna parte "pueda ser vendida sin el conocimiento o consentimiento" del gobierno.

La polémica

Hinkley Point C, con sus dos nuevos reactores franceses tendrá una potencia de3.200 megavatios, suficiente para generar energía para 6 millones de hogares o cerca de 7% de las necesidades energéticas del país.

Pero desde que se anunciaron, sus planes causaron amplia controversia en el país.

Los ambientalistas señalaron que la central no sería costo efectiva y que su producción traería un incremento en los costos de energía para los británicos.

Los sindicatos, por otra parte, condenaron la decisión de postergar el proyecto que, dicen, creará más de 25.000 empleos.

Pero quizás la mayor crítica fue sobre las implicaciones de que gobiernos extranjeros construyeran centrales nucleares en Reino Unido.

El acuerdo original establecía que China podría invertir en Hinkley y posteriormente desarrollar una planta nuclear en el condado de Suffolk, pero bajo el entendido de que Reino Unido le permitiría construir y operar una planta nuclear de su propio diseño en otra parte de Inglaterra, en Bradwell, Essex.

Esto planteó interrogantes sobre la seguridad nacional y dudas sobre la posibilidad de que Pekín tuviera control sobre una parte importante del abastecimiento energético de Reino Unido.

Ahora, el acuerdo "revisado" establece que Reino Unido "impondrá un nuevo marco legal para futuras inversiones extranjeras en la infraestructura crítica" de este país.

La declaración emitida por Londres este jueves afirma: "Después de Hinkley, el gobierno británico tomará una participación especial en todos los futuros proyectos de construcción nucleares"

"Esto asegurará que las participaciones importantes no puedan venderse sin el conocimiento o consentimiento del gobierno".

Y agrega: "habrá reformas al enfoque del gobierno sobre la propiedad y control de la infraestructura crítica para asegurar que todas las implicaciones de la propiedad extranjera sean escudriñadas para propósitos de seguridad nacional".

China declaró que recibía positivamente la decisión, e indicó que no le preocupaban las nuevas regulaciones sobre futuros proyectos.

"Encantados"

La compañía estatal Corporación Nuclear General de China (CGN) declaró: "Estamos encantados de que el gobierno británico decidió proceder con la primera nueva central nuclear (que se construye) en una generación".

"Ahora podremos avanzar y entregar la necesitada potencia nuclear en Hinkley Point, Sizewell y Bradwell con nuestros socios estratégicos EDF, y ofrecer a Reino Unido una energía segura, confiable y sostenible de bajas emisiones".

Tal como señala Simon Jack, editor de asuntos de negocios de la BBC, el nuevo acuerdo "es un sí, pero con ataduras".

"Significa que el gobierno podrá bloquear la venta de la adquisición de dominio de EDF en Hinkley. El gobierno también tendrá una participación especial, una "acción de oro" en todos los futuros proyectos nucleares".

Y el analista agrega que en el nuevo acuerdo "no hay una mención específica sobre los planes de China para diseñar y construir su propio reactor en Bradwell".

"Pero fuentes cercanas a la compañía (CGN) indican que ésta presionará para avanzar con confianza con sus ambiciones en Bradwell bajo estas nuevas reglas".

Lo cierto es que la decisión de May de retrasar y revisar el proyecto de Hinkley Point es vista como un nuevo y calculado cambio en la relación de Londres hacia Pekín, después de que el anterior primer ministro, David Cameron, cortejó a China a pesar de los temores políticos y de seguridad.

La 'era dorada' de colaboración entre Londres y Pekín, que proclamó el presidente Xi Jinping durante su visita a este país en 2015, podría estar perdiendo brillo.

Publicidad