El 95% de las víctimas de trata llega a Europa para su explotación sexual. Mientras prepara nuevos informes, la Eurocámara alberga el debate: ¿Penalizar la demanda? ¿Legalizar la oferta? ¿Y las víctimas?

 “Si queremos evitar que existan víctimas de trata, debemos cortar de raíz la prostitución”, afirmó en una audiencia en el Parlamento Europeo Malin Björk, diputada sueca. La Comisión de la Mujer del Parlamento Europeo tiene en curso varios trabajos para detectar mejores vías de atajar el problema de la trata de personas.

Según el informe 2015 de Eurostat (Oficina Europea de Estadísticas) , entre el 2010 y el 2012 el 80% de las víctimas de trata son mujeres, 67% adultas, 13% menores. De éstas, el 69% fueron víctimas de trata con el objetivo de explotación sexual, el 19% para explotación laboral y 12% para otras formas de explotación.

Como Björk hay muchos que ven en el modelo que Suecia introdujo en 1999 -penalización del comprador y no de quien ofrece servicios sexuales- una medida para combatir el fenómeno.

El informe de 2015 detecta que el 65% de las víctimas proviene de la UE; los principales países de origen de las víctimas europeas son Rumania, Bulgaria, Holanda, Hungría y Polonia. Fuera de sus países de origen, trabajan, en Holanda, Francia, Reino Unido y Alemania. De Suecia, en donde está prohibida la prostitución, el informe no registra víctimas europeas.

En el 35% de origen no europeo, encabezan la lista víctimas de Nigeria y Brasil. Otros países latinoamericanos “exportadores” de víctimas son Colombia, Paraguay y República Dominicana; se encuentran especialmente en España y Francia, también en Holanda y Reino Unido, ninguna en Suecia.

El “modelo alemán”

Según cálculos de la Organización Mundial del Trabajo (OIT), el trabajo forzoso, en general, genera 150 mil millones de dólares al año, parte de él se genera en el tráfico de personas.

Hacer que este flujo de dinero sea legal y visible es una de las ventajas del otro modelo que se discute: legalizar la prostitución. En Alemania, Holanda y Grecia la prostitución es legal. La organización pro derechos humanos Amnistía Internacional se pronunció, en octubre a favor de este modelo.

No obstante, según un informe de la Comisión de la Mujer del Parlamento Europeo (febrero 2014) de las 400.000 personas que ejercen la prostitución en territorio alemán solamente 44 están registradas en los organismos sociales a raíz de la ley de 2002 que legaliza la prostitución . No hay indicaciones viables de que la legislación haya reducido los delitos y 1/3 de los fiscales alemanes observan que legalizar la prostitución ha hecho más difícil su trabajado de persecución de seres humanos y el proxenetismo.

Modelos y víctimas

 “La única legislación que reduce la demanda es la sueca”, afirma la diputada británica Marie Honeyball. “Parte del problema es que en Europa se ve la prostitución y la trata como un problema que siempre ha estado ahí. A veces, incluso, se ve como un derecho”, afirma.

Honeyball, como todos los “abolicionistas”, hace hincapié en que la directiva de la UE (2011) habla explícitamente de reducción de la demanda como parte de su estrategia 2012-2016 para erradicar el tráfico de seres humanos.

 “En la estrategia europea se ha puesto mucho énfasis en la prevención. Y aunque sí hemos avanzado en la visibilización del tema de la trata”, dice a DW Helga Flamtermesky, de la organización no gubernamental Mujer Frontera, "los recursos para la asistencia a las víctimas se han recortado”.

¿Ni el uno ni el otro?

Por otro lado, “el modelo sueco ha generado turismo sexual fuera de sus fronteras. Las mujeres, al no ser visibles, quedan fuera de la protección de organizaciones de ayuda. Por otro lado, en el modelo alemán habría que tener más cuidado con todo lo que hay detrás: trata, lavado de dinero, narcotráfico”, agrega Flamtermesky, historiadora y sicóloga social.

 “Ninguno de los dos modelos es la solución, cada país debe mirar bien la estructura de su inmigración, los caminos del tráfico de personas, las formas encubiertas como el matrimonio servil.”, afirma Flamtermesky y concluye: “Para nosotros que trabajamos a nivel mundial asistiendo a las mujeres que quieren salir de esa situación, el principal indicador es en cuál las mujeres víctimas tienen más probabilidad de encontrar ayuda”.

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