Cientos de manifestantes se reunieron este sábado frente al Museo Nacional de Colombia para rechazar el retiro de diversas obras relacionadas con la comunidad LGBT, el feminismo y los procesos de paz, por orden del gobierno del presidente Abelardo de la Espriella.
El recinto, que alberga parte importante de la memoria histórica, artística y cultural del país, retiró decenas de piezas de sus paredes durante esta semana. Desde el gobierno justificaron la decisión señalando que el museo no debe “servir como instrumento de adoctrinamiento político”.
La medida provocó el rechazo de distintos sectores, que acusan a las autoridades de intentar modificar la forma en que se representa la historia de Colombia. “Se están dando decisiones para reescribir esa memoria, esa historia según la narrativa que quiere posicionar el gobierno”, afirmó a la agencia AFP Paola Castañeda, profesora de geografía de 35 años, quien repartía entre los asistentes pegatinas con imágenes de las obras retiradas.
Sin referirse directamente al museo, De la Espriella manifestó el jueves que el “Estado tiene el deber moral insoslayable y político de impedir que los espacios culturales sean captados por el socialcomunismo ateo y enemigo de los valores”.
Junto a la ministra de Cultura, el mandatario también lanzó advertencias contra la denominada cultura “woke”, a la que calificó como “uno de los grandes cánceres que amenazan la unidad nacional”.
Manifestantes acusan intento de borrar la memoria histórica
Durante la jornada, decenas de policías antidisturbios, con el rostro cubierto, custodiaron el museo mientras los asistentes cantaban y coreaban consignas como “somos artistas, no somos terroristas”.
Las protestas se suman a las movilizaciones registradas el miércoles en distintos puntos del país, cuando decenas de miles de personas salieron a las calles en la primera marcha contra las políticas de derecha del gobierno.
Castañeda sostuvo que el retiro de las piezas afecta la representación de distintos procesos sociales y políticos de Colombia. “Están borrando por completo aquellas cosas que ellos han llamado apología del terrorismo, de aquellas cosas que ellos han llamado ideología woke, que no son otra cosa que la memoria del conflicto armado (…) la memoria de la lucha de los colectivos de mujeres, los colectivos feministas, los colectivos LGBT”, señaló a la AFP.
La palabra inglesa “woke” es utilizada frecuentemente por sectores conservadores como una etiqueta peyorativa para cuestionar ideas y políticas progresistas.
Críticas al gobierno de Abelardo de la Espriella
De la Espriella, aliado del presidente estadounidense Donald Trump y en el poder desde hace poco más de dos meses, también ha sido cuestionado por sus frecuentes alusiones a Cristo, el uso de imágenes religiosas en actos públicos y sus declaraciones contra derechos protegidos por la Constitución, como el aborto.
Entre los manifestantes, la decisión de retirar las obras fue recibida con preocupación. “Me siento con mucha desesperanza, porque una obra de arte es una obra de arte. No es una amenaza”, expresó a la AFP Leti Muñoz, pensionada de 59 años que participó en la protesta con una bandera feminista.
A las críticas se suma la prohibición de tomar fotografías al interior del museo, una medida que comenzó a regir esta semana, según señalaron trabajadores del recinto a la AFP.
Por su parte, Daniel Jiménez, artista plástico de la comunidad LGBT, advirtió sobre la rapidez con que se han producido estos cambios desde la llegada del nuevo gobierno. “Siento que nos tenemos que tomar esto mucho más en serio porque no han pasado ni siquiera tres meses de este nuevo gobierno y está sucediendo este tipo de cosas”, afirmó.
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