La policía rusa arrestó el sábado a más de 1.000 manifestantes que exigían en Moscú elecciones libres y justas pese a la creciente presión ejercida contra la oposición durante los últimos días.

Las fuerzas de seguridad realizaron detenciones masivas entre los participantes que llegaban a la principal arteria de Moscú, la avenida Tverskaya, al grito de "Vergüenza" o "Queremos elecciones libres", y les hicieron retroceder por la fuerza hacia las calles adyacentes.

Según las cifras oficiales de la policía, participaron unas 3.500 personas en la concentración, incluidos unos 700 periodistas o blogueros. "1.074 personas fueron detenidas por infracciones diversas", detalló el comunicado.

Esta concentración no autorizada frente al ayuntamiento de la capital se produjo menos de una semana después de una manifestación sin precedente desde el movimiento que acompañó al regreso de Vladimir Putin al Kremlin en 2012.

La oposición denuncia el rechazo de las candidaturas independientes a las elecciones locales del 8 de septiembre, que se anuncian difíciles para los candidatos que apoyan al poder.

'No llevábamos armas' 

Algunas de las detenciones fueron violentas. Una manifestante resultó herida en la cabeza, según un periodista de la AFP.

"Nos manifestábamos pacíficamente, no llevábamos armas [...]. No les dimos ningún motivo para detenciones tan violentas", contó Anastassia Zabaliueva, de 27 años, profesora de francés e inglés.

Varios opositores habían sido detenidas el sábado por la mañana, como Ilia Yashin, Liubov Sobol o Dmitri Gudkov.

Los tres fueron liberados por la tarde. Sobol tendrá que pagar una multa de 30.000 rublos (426 euros al cambio del sábado), mientras que Yashin y Gudkov deberán comparecer ante un tribunal a finales de julio.

Los domicilios y las oficinas de varios candidatos excluidos fueron registrados con antelación y, el miércoles, el principal opositor al Kremlin, Alexéi Navalni, fue condenado a 30 días de prisión por violación de "las reglas de las manifestaciones".

Estas acciones judiciales tienen lugar tras la apertura de una investigación por "obstaculización del trabajo de la Comisión Electoral" de Moscú, a raíz de manifestaciones a mediados de julio. 

Pueden dar lugar a penas de hasta cinco años de prisión, lo que recuerda las condenas pronunciadas durante el movimiento de 2011-2012 contra el regreso de Vladimir Putin a la presidencia.

'Intimidar a la oposición' 

La ONG Amnistía Internacional, que teme una "próxima represión masiva", criticó un "intento abierto y descarado de las autoridades rusas para intimidar a la oposición".

Antes de la manifestación del sábado, la policía de Moscú publicó una advertencia a los ciudadanos y propuso a los periodistas que cubren el evento identificarse, un hecho inédito que augura numerosos arrestos.

La popularidad de Putin, que aumentó excepcionalmente tras la anexión de Crimea, bajó desde que fue reelegido para un cuarto mandato el año pasado, y los comicios de septiembre se presentan difíciles para el poder, especialmente en las grandes ciudades como Moscú y San Petersburgo.

La inscripción de unos sesenta candidatos a las elecciones del Parlamento de Moscú fue rechazada, oficialmente a causa de errores en la recogida de las firmas de apoyo que necesitan para presentarse. 

Los candidatos independientes excluidos denunciaron irregularidades amañadas y acusaron al alcalde leal al poder, Serguéi Sobianin, de querer asfixiar a la oposición.

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