¿Podrían Saddam Hussein y Muammar Gaddafi explicar la determinación de Kim Jong-un para obtener su propio arsenal nuclear?

El linchamiento del líder libio después de haber renunciado a las armas nucleares y el ahorcamiento del presidente iraquí han sido citados por los medios de comunicación de Corea del Norte como el fundamento de la persistencia de su propio país en no dejarse intimidar por las sanciones internacionales a pesar de la precaria situación en la que se encuentra.

Tal como se presenta a veces, Gadafi renunció a la bomba y perdió la cabeza, mientras que Saddam fue derrocado porque no tenía "la bomba".

Después de la última prueba nuclear de Pyongyang en enero, una información en los medios de comunicación de Corea del Norte señaló: "La historia demuestra que la poderosa disuasión nuclear sirve como la espada atesorada más poderosa para frustrar la agresión externa".

"El régimen de Saddam Hussein en Irak y el régimen de Gaddafi en Libia no podían escapar a la suerte de la destrucción después de haber sido privados de sus bases para el desarrollo nuclear y renunciar a los programas nucleares por su propia voluntad".

El temor al derrocamiento

Kim Jong-un, al igual que su padre, Kim Jong-il, debe saber que la posesión de armas nucleares otorga influencia al país.

Es difícil imaginar el ambiente en el complejo residencial del líder supremo. Es un régimen de purgas y ejecuciones, y podría parecerse a una corte medieval, donde los de arriba temen perpetuamente a posibles conspiradores.


Saddam Hussein no tenía armas nucleares y fue derrocado, alegan los norcoreanos.
 

Como dice la frase: que estés paranoico no significa que no te quieran matar.

Se desconoce si las fuerzas especiales estadounidenses o surcoreanas tienen planes para "descabezar" al régimen matando a su líder. Pero se reportó en medios surcoreanos este año que esos planes existieron, y sea verdadero o falso, los norcoreanos pueden creerlo.

Ciertamente, siempre que viaja Kim Jong-un, las medidas de seguridad son más intensas.

Los edificios en los que habla están rodeados por guardias de seguridad, de pie en la fila, a unos 10 metros el uno del otro en la circunferencia del edificio, todos vestidos de forma idéntica con trajes oscuros con protuberancias que indican la presencia de armas.

Son inexpresivos y duros. Los periodistas occidentales son registrados varias veces para asegurarse de que no tienen dispositivos GPS que puedan localizar la posición del líder.

Durante la última Guerra del Golfo en 2003, el padre de Kim Jong-un y supredecesor como líder desapareció de la vista del público durante 44 días. Se conjeturó en el momento que Kim Jong-il temía ser asesinado por un misil Tomahawk.

Si Kim Jong-un tiene su propio dedo sobre el botón nuclear, ese cálculo cambia. Su temor a que Estados Unidos o Corea del Sur pudieran matarlo de repente se ve disminuido.

Ese puede ser su miedo personal, pero las armas nucleares también le darían al propio país más influencia.

"Sustituto creíble"

Corea del Norte podría creer que tiene buenas razones para temer a Estados Unidos. Kim Il-sung -el abuelo de Kim Jong-un- se alió con el Partido Comunista de China y la Unión Soviética.

Él asumió el poder en el norte después de la guerra civil que terminó dividiendo la península con Estados Unidos apostado en el sur, igual que hoy.

Cuando el mundo se dividió entre el comunismo y Occidente liderado por Estados Unidos, Kim Jong-un estaba del otro lado.


Kim Jong-il desapareció durante la Guerra del Golfo de 2003, aparentemente porque temía ser asesinado.
 

El profesor John Delury, de la Escuela de Graduados de la Universidad de Yonsei de Estudios Internacionales, dijo a la BBC: "Por encima de todo, el programa nuclear de Corea del Norte tiene que ver con la seguridad, que es, según su cálculo, la única garantía fiable de la soberanía básica del país, del control del régimen comunista y del gobierno de Kim Jong-un.

"Corea del Norte aprendió de Irak que el error de Saddam Hussein era que no poseía las armas de destrucción masiva que fue falsamente acusado de poseer. Libia enseñó una lección similar.

"Por lo tanto, hasta que podamos ayudar a Pyongyang a encontrar un sustituto creíble para garantizar su seguridad, y darle a Kim Jong-un el tipo de prestigio que viene con ser un miembro del club nuclear, podemos esperar más pruebas, más avances y más 'provocaciones'".

Pero, ¿puede el mundo exterior ayudar a Pyongyang a encontrar un sustituto creíble que garantice la seguridad?

Hasta el año 2009 Corea del Norte estaba aparentemente preparada para negociar. A partir de 2003 participó en las "conversaciones a seis bandas" en las que también estuvieron China, Estados Unidos, Corea del Sur, Japón y Rusia.

Pero el proceso quedó desarticulado cuando Corea del Norte lanzó misiles.

En 2009, Pyongyang se retiró. Un año más tarde, un científico estadounidense de visita se sorprendió cuando le mostraron una habitación llena de centrifugadoras utilizadas para enriquecer uranio, el ingrediente necesario para las bombas nucleares.

Después de esta última prueba, China pidió la reanudación de las conversaciones a seis bandas. Es poco probable que suceda.

Bajo Kim Jong-un, lo que Corea del Sur ve como gestos provocadores han aumentado en comparación con la época de su padre. Corea del Norte dispara misiles militares cada 10 días más o menos, en contra de resoluciones de la ONU.

Puede ser una medida de su desafío en la medida en que sus ambiciones nucleares han progresado y se han endurecido las sanciones.

Y la frecuencia actual de los ensayos nucleares -uno en enero y otro ahora- indican una prisa para obtener la tecnología necesaria, según los expertos.

Publicidad