France Presse

La Presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, dijo este miércoles que el país necesita apretarse el cinturón para superar la severa crisis económica, aunque prometió que mantendrá los programas sociales que la llevaron al poder.

"Estamos pasando hoy por un período de dificultades, ese período de dificultades nos obliga a hacer esfuerzos, tomar medidas, apretar un poco el cinturón, pero una cosa les aseguro: no vamos a dejar de garantizar el 'Minha Casa, Minha Vida' (Mi Casa, Mi Vida)", el programa federal de construcción de viviendas populares, dijo Rousseff en un acto oficial.

El gobierno brasileño anunció hace un mes un plan de austeridad para intentar capear la crisis económica, que incluye recortes quirúrgicos en el sensible terreno de los programas sociales en vivienda y salud, la marca de fuego del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) de Rousseff, en el poder hace 12 años.

La mandataria, que ha encontrado resistencias a este ajuste en el Congreso, incluso de miembros de su propio partido, entregó el miércoles en Sao Carlos, interior del estado Sao Paulo (sudeste), 806 viviendas populares de 'Minha Casa Minha Vida'.

"Estamos tomando todas las medidas para que recuperemos el crecimiento económico del país, generemos más empleos y garanticemos renta", añadió Rousseff, que también enfrenta amenazas de un juicio político.

El plan de ajuste incluye un multimillonario recorte en el presupuesto, además de recrear un viejo impuesto a las transacciones financieras, postergar ajustes salariales y contrataciones en el sector público, así como la reducción de 10 de los 39 ministerios.

El ministro de Hacienda Joaquim Levy defendió por su parte el miércoles en la Cámara de Diputados la importancia de este plan de austeridad que él diseñó.

"Cuando tenemos las cuentas públicas en orden, el crecimiento económico es más fácil. Las personas tienen más confianza, el riesgo macroeconómico disminuye y la gente asume más riesgos (...). Es imprescindible para el crecimiento la seguridad fiscal. Saber que en el futuro las cuentas del gobierno no vendrán con sorpresas negativas", afirmó Levy.

La séptima economía del mundo y primera de América Latina recorre su quinto año de bajo o nulo crecimiento y espera una contracción del PIB de 2,44% para este año. Según el FMI, la recesión continuará en 2016 con una contracción de 1%.

El gobierno lucha además contra el avance de la inflación y el desempleo, y con la caída del valor de su moneda.

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