AFP

La presidenta surcoreana, Park Geun-Hye, dijo el miércoles que el mundo necesitaba una respuesta más dura a la última prueba nuclear de Corea del Norte y reclamó sanciones más severas contra Pyongyang.

Al describir los ensayos de la semana pasada como una grave provocación y un "desafío inaceptable" a la paz y seguridad mundiales, Park dijo que era el momento de adoptar una línea más dura contra las autoridades norcoreanas.

"Las respuestas de la comunidad internacional contra la última prueba nuclear de Corea del Norte deben ser diferentes a las del pasado", dijo la presidenta surcoreana en una tradicional rueda de prensa anual.

Las respuestas de la comunidad internacional contra la última prueba nuclear de Corea del Norte deben ser diferentes a las del pasado
Park Geun-Hye

Seúl, además de trabajar con la ONU para adoptar la resolución más fuerte posible para castigar a Pyongyang, también quiere discutir con Estados Unidos y sus aliados "sanciones punitivas" adicionales, añadió.

Sus declaraciones llegan horas después que los legisladores estadounidenses aprobaran por mayoría imponer estrictas sanciones económicas a Corea del Norte, en la línea de las sanciones contra Irán.

El texto no es definitivo, ya que el Senado estadounidense debe aún examinarlo. El nuevo arsenal de medidas busca ampliar las sanciones estadounidenses contra las empresas extranjeras que ayudan a Corea del Norte a adquirir armas de destrucción masiva, insumos militares o productos de lujo, importados por la clase dominante.

Park estimó que Pekín, principal aliado y benefactor económico de Pyongyang, tiene un papel primordial que desempeñar en el Consejo de Seguridad de la ONU.

China condenó el ensayo nuclear norcoreano, pero la jefa de Estado surcoreano urgió a pasar de las palabras a los actos. "Pienso que China sabe que si su determinación no se traduce en actos efectivos, necesarios, no podremos impedir un quinto, o incluso un sexto, ensayo nuclear".

Estas declaraciones van en la línea de las expresadas por el secretario de Estado norteamericano John Kerry que criticó la estrategia china con Pyongyang y reclamó que Pekín aumentara su presión sobre su aliado, ya que "no puede continuar como si nada hubiese ocurrido".

Los especialistas ponen en duda que Corea del Norte llevara a cabo la semana pasada un ensayo nuclear con una bomba H, mucho más potente que una bomba atómica ordinaria. La energía que desprendió era demasiado débil, aseguran.

No obstante, independientemente del artefacto utilizado, se trataba del cuarto ensayo nuclear de Corea del Norte, que violaba así las resoluciones de Naciones Unidas prohibiéndole cualquier programa nuclear o armamentístico.

Seúl y Washington estudian el despliegue en la península de más "recursos estratégicos" estadounidenses. Casi 30.000 soldados norteamericanos ya se encuentran desplegados en Corea del Sur, que se beneficia también de la protección del "paraguas nuclear" de Estados Unidos.

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