Luego de más de cuatro horas de asedio, finalmente las fuerzas de seguridad de Somalia consiguieron retomar el control del hotel Naasa-Hablood 1, en el centro de la capital, Mogadiscio, que había sido tomado este sábado (25.06.2016) por un número indeterminado de hombres armados. La Policía confirmó a la agencia EFE que el total de muertos en la acción se elevó hasta las 35 personas, mientras que más de 30 resultaron heridas y están siendo atendidas en hospitales.

La acción, que el grupo radical Al Shabaab reivindicó, comenzó con la explosión de un coche bomba en las inmediaciones del hotel, tras lo cual los atacantes invadieron el recinto y tomaron numerosos rehenes. El hotel es frecuentado por hombres de negocios, políticos y extranjeros y se encuentra frente a un jardín y muy cerca del aeropuerto internacional Aden Adde, que sirve a la capital del país africano.

Tras el ingreso de los hombres, al menos cuatro según un alto funcionario de seguridad, se oyeron otras dos explosiones, posiblemente provocadas por granadas. También se produjo un intenso tiroteo cuando las fuerzas de seguridad intentaron recuperar el control del lugar. El general Abdullahi Barise indicó que “el ataque comenzó con la explosión de un coche bomba, que mató a seis personas, entre ellas cinco civiles”.

Ataques reiterados

Una estación de bencina que se encuentra cerca del hotel también se incendió, añadieron testigos y la Policía. Tras el ingreso de los agentes al lugar, se oyeron esporádicas explosiones. Abdifitah Mohamud, quien administra un pequeño local cerca del recinto turístico, contó a la agencia dpa que las explosiones destruyeron su almacén. “Escapé con heridas menores en mi cabeza y piernas, pero he visto numerosos cadáveres y personas heridas tiradas en la calle”, apuntó.

El capitán Mohamed Hussein dijo a AP que “hemos terminado la acción. Los últimos militantes fueron abatidos en el último piso”. Los rehenes fueron rescatados, aunque no hay claridad sobre cuántos civiles murieron dentro del hotel. Al Shabaab, un grupo que juró lealtad a Al Qaeda, fue expulsado por tropas de la Unión Africana de la capital somalí, pero sigue lanzando atentados. El último de este tipo ocurrió en el Hotel Ambassador, también en Mogadiscio, donde una veintena de personas perdió la vida el pasado 1 de junio.

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