Nada puede justificar los ataques que han cometido refugiados en Alemania. ¿Pero acaso existe una relación entre un atentado y el pasado del agresor? La psicóloga Maggie Schauer trabaja con refugiados traumatizados.

Señora Schauer, hemos vivido una semana terrible con varios atentados. En algunos de los casos, los agresores eran refugiados con problemas psicológicos. ¿Cómo ve estos sucesos?

Maggie Schauer: Son casos muy distintos. Pero lo que tienen en común es que todos los autores de los atentados estaban bajo fuerte presión psicológica. Estas personas corren peligro de reaccionar de forma agresiva cuando han sufrido violencia en carne propia, sobre todo en su infancia. La falta de reconocimiento social en sus vidas aumenta el potencial de agresividad. Si bien tratan de justificar sus actos violentos, alegando motivos para eliminar a sus enemigos, el potencial de violencia ha estado ahí desde antes.

¿Qué tan alta es la probabilidad de que los refugiados traumatizado pierdan el control sobre su vida?

Las personas traumatizadas por lo general no son propensas a la violencia, sino que sufren de un trastorno de ansiedad. Es decir, no son violentos, pero viven bajo el miedo permanente a la violencia de los demás.

¿Esto quiere decir que solo un porcentaje muy pequeño de los refugiados traumatizados es propenso a la violencia?

Exactamente. Estamos hablando de aquellos que sufrieron violencia en su infancia, sobre todo en el ámbito doméstico –por ejemplo, cuando el padre golpea a la madre. No obstante, estos problemas psicológicos muchas veces vienen acompañados de una depresión. Las personas depresivas tienden a ser más bien pasivas, no son agresivas. Pero puede haber una combinación de sucesos terribles que tuvieron lugar en la infancia y que hacen que la personalidad de una persona cambie de tal forma que se vuelva agresiva y se sienta atraída por la violencia.

¿Cómo trata de ayudar a los refugiados traumatizados?

Analizamos aquellos sucesos en su vida que tuvieron un impacto en su desarrollo. Y después estas personas necesitan contactos sociales de carácter corrector, una vida libre de violencia, donde se tomen en serio sus sentimientos. La mayoría de las personas que han vivido complejas experiencias traumáticas están bajo mucha presión psicológica y tratan de combatir esta tensión interna con alcohol, drogas o con otro tipo de comportamiento adictivo, como la adicción a las computadoras.

¿Es esencial su trabajo para lograr la integración de los refugiados?

Desde luego. Las personas traumatizadas han sufrido mucho y son en parte disfuncionales debido a su enfermedad, es decir que tienen problemas para funcionar a nivel laboral y social. Muchos de los refugiados proceden de países donde la violencia juega un papel y su huida también ha sido traumatizante. Sobre todo los hombres tienen dificultades de ser aceptados porque aquí no tienen ningún estatus. No tienen la formación ni el dinero para impresionar. Es sumamente importante ayudar a estas personas a integrarse en la sociedad.

¿Impide el concepto de masculinidad de sus países de origen que estos hombres busquen ayuda?

Sí, por lo general las personas traumatizadas tienden a no hablar sobre su sufrimiento, a reprimirlo. Nuestros pacientes han sido torturados o sufrido fuertes agresiones. Ayudantes voluntarios o Amnistía Internacional nos los traen porque les va muy mal. Otros refugiados, en cambio, saben que sufren, pero no pueden expresar sus sentimientos y no saben que existe un programa para ayudarlos.

De todo esto se puede deducir que en el futuro tendremos que lidiar con muchos problemas.

Con el actual sistema de salud no podremos superarlos. Debemos seguir las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y reclutar a personas que hasta ahora no habían trabajado en el sector de la salud y enseñarles conocimientos básicos. La psicóloga alemana Maggie Schauer es experta en traumas y trabaja con refugiados traumatizados en el servicio terapéutico de la Universidad de Constanza. 

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