AFP

Unas fabulosas joyas de María Antonieta, entre ellas un anillo con diamantes con un mechón de pelo de la reina, se subastarán este miércoles en Ginebra, después de pasar siglos lejos de la mirada del público.

Estas diez excepcionales joyas forman parte de una colección procedente de la familia Borbón Parma y formarán parte de un remate en la casa Sotheby's en el que también se propondrán objetos que pertenecieron al rey Carlos X, a los archiduques de Austria y a los duques de Parma.

El lote más caro, según las estimaciones, es un soberbio colgante de diamantes con una perla natural con forma de pera de un tamaño excepcional, 26 mm x 18 mm, que está valorado en entre 1 y 2 millones de dólares.

Entre los demás lotes estrella de la colección figuran también pendientes ornados de perlas finas (entre 200.000 y 300.000 dólares) y un collar de perlas finas, valorado en hasta 70.000 dólares.

La esposa de Luis XVI poseía numerosas joyas de diamantes y en la venta habrá varias de ellas.

Por ejemplo, un fascinante broche de finales del siglo XVIII, embellecido con un magnífico diamante amarillo. El pasador pertenecía a María Antonieta, pero el diamante se añadió posteriormente. La joya está valorada en 50.000-80.000 dólares.

Amante de los relojes

En la venta se subastará también un anillo de diamantes que contiene un mechón de cabello de la reina y que está estimado en entre 8.000 y 10.000 dólares.

María Antonieta apreciaba también la alta relojería y muestra de ello es un reloj de bolsillo cuya caja lleva las iniciales MA, así como tres flores de lis, estimado en entre 1.000 y 2.000 dólares.

Antes de intentar huir de Francia con el rey Luis XVI y sus hijos, María Antonieta envió sus joyas a Bruselas. Madame Campan, la primera doncella de cámara de María Antonieta, contó en sus memorias cómo pasó una noche entera en el Palacio de las Tullerías embalando con la reina las joyas de esta en algodón, para después ponerlas en un cofre de madera.

Los días posteriores, las joyas se enviaron a Bruselas, donde reinaba la hermana de la reina, María Cristina. Después se le confiaron al emperador de Austria, sobrino de María Antonieta, de origen austríaco.

Detenidos en Varennes, Luis XVI y María Antonieta fueron guillotinados en octubre de 1793. Su hijo Luis XVII murió en cautividad. 

La única superviviente de la Revolución Francesa fue su hija, María Teresa de Francia, que fue puesta en libertad en diciembre de 1795. A su llegada a Viena, el emperador de Austria le entregó las joyas de su madre, celosamente conservadas.

Al no tener descendencia, María Teresa de Francia dejó parte de sus joyas a su sobrina e hija adoptiva, Luisa de Francia, duquesa de Parma y nieta del rey Carlos X, la cual, a su vez, las transmitió a su hijo Roberto I, último duque reinante de Parma.

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