Una peligrosa práctica vinculada al consumo de drogas ha encendido las alertas sanitarias en distintos países del mundo, especialmente en Fiyi, un archipiélago de Oceanía que enfrenta una de las epidemias de VIH de más rápido crecimiento.

Se trata del “bluetoothing”, una práctica que consiste en extraer sangre de una persona que previamente se inyectó drogas para luego inyectársela a otra, con la intención de experimentar los efectos de las sustancias consumidas.

Según un reportaje de BBC, este método ha sido identificado en países como Fiyi, Lesoto, Zimbabue y Sudáfrica, donde organizaciones comunitarias han advertido sobre sus consecuencias para la salud.

La situación resulta especialmente preocupante en Fiyi, donde actualmente uno de cada 60 adultos vive con VIH, una cifra considerablemente superior a la registrada hace cinco años, cuando la proporción era de uno de cada 167.

¿Qué es el "bluetoothing" y por qué es tan peligroso?

El "bluetoothing" es una práctica asociada al consumo de drogas inyectables que busca aprovechar las sustancias que supuestamente permanecen en la sangre de otra persona después de consumirlas.

De acuerdo con la BBC, quienes recurren a este método lo consideran una alternativa para ahorrar dinero y hacer rendir pequeñas cantidades de drogas.

Sin embargo, inyectarse sangre de otra persona implica un riesgo de transmisión de enfermedades infecciosas, especialmente cuando se desconoce su estado de salud.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que esta práctica supone un “riesgo excepcionalmente alto” de transmisión de infecciones, como la hepatitis B y C, además de graves infecciones bacterianas.

Esto se debe a que el VIH puede transmitirse mediante el contacto directo con sangre contaminada, particularmente cuando se comparten agujas o instrumentos utilizados para inyectar sustancias.

La crisis de VIH en Fiyi y su posible relación con el "bluetoothing"

Fiyi enfrenta una grave crisis sanitaria relacionada con el aumento de casos de VIH, situación que llevó a las autoridades a declarar una emergencia nacional.

En 2024, el Ministerio de Salud del país reconoció que el "bluetoothing" era uno de los factores que podrían estar contribuyendo al incremento de  los contagios.

Sin embargo, todavía existe controversia sobre qué tan extendida está la práctica y cuál es su impacto real en la epidemia.

De hecho, una evaluación rápida de la OMS realizada en diciembre de 2025 entrevistó a 56 personas que consumían drogas inyectables. De ellas, solo dos reconocieron haber practicado el "bluetoothing", mientras que otras cuatro afirmaron haberlo presenciado.

Pese a estos resultados, organizaciones comunitarias insisten en que el fenómeno debe tomarse en serio.

Kalesi Volatabu, directora ejecutiva de Drug Free Fiji, relató a la BBC que presenció una situación en la que cinco o seis personas esperaban recibir una inyección de sangre.

La activista advirtió que el intercambio de sangre entre consumidores podría facilitar la propagación de infecciones, especialmente en comunidades con dificultades para acceder a materiales de inyección estériles. 

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