La primera ministra británica, Theresa May, rechazó intervenir en el caso del bebé británico de diez meses con daño cerebral Charlie Gard, cuyos padres fueron impedidos legalmente de sacarlo del país para tratarlo en Estados Unidos. "Es una posición inimaginable en la que estar para cualquiera", dijo May el Parlamento al ser preguntada por el caso del niño conocido como "Baby Charlie", que sufre una rara enfermedad que causa debilidad muscular progresiva y daño cerebral.

May señaló que cualquier padre "querría hacer todo lo posible" por su hijo, pero se negó a apoyar el pedido de los padres del bebé, Chris Gard y Connie Yates, para que se les permita viajar a Estados Unidos con su hijo. "Pero también sé que ningún médico quiere estar en la terrible posición de tener que tomar decisiones tan difíciles como esta", añadió.

Los especialistas del hospital Great Ormond Street en Londres establecieron que la terapia propuesta por un médico estadounidense para el bebé es experimental y no ayudará, y creen que se debe desconectar al niño. El niño sufre de síndrome de disminución mitocondrial y se cree que es uno de los solo 16 niños en todo el mundo que sufren esta enfermedad.

Tribunales británicos y europeos han confirmado las decisiones de tribunales menores, que creen también que debe suspenderse la asistencia artificial al niño para que pueda morir con dignidad. "Confío en que el hospital Great Ormond Street Hospital consideró y siempre considerará cualquier oferta o nuevas informaciones teniendo en cuenta el bienestar de un niño desesperadamente enfermo", dijo May.

"¡Vergonzoso!", escribieron Gard y Yates en Twitter en reacción a la declaración de May. La pareja prevé protestar el jueves frente a Downing Street, la residencia de la primera ministra en Londres. El martes, habían urgido a quienes los apoyan que pidan a May "que se involucre y salve a Charlie Gard". 

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