AFP

La ciudad colombiana, enclavada en la Amazonía, tuvo este miércoles un gran movimiento de camiones y maquinaria que removía tierra en busca de supervivientes.

La cifra de 301 fallecidos fue entregada a la AFP la noche del miércoles por el director general de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, Carlos Iván Márquez (UNGRD). El anterior balance era de 293 muertos.

Conforme avanzan los días también hay más claridad sobre los desaparecidos. "Esta mañana 467 personas han reportado familiares como desaparecidos. De ellas ya se logró ubicar a 153", de las cuales 119 fueron halladas con vida y 34 fallecidas, detalló el presidente Juan Manuel Santos.

Ello deja una diferencia de 314 reportes de personas desaparecidas, entre éstas un canadiense y un alemán.

Se contabilizaron además 332 personas heridas.

Búsqueda de familiares 

Más de 340 socorristas exploran lugares en los que se cree puede haber cuerpos, aunque muchas veces se retiran prontamente vencidos por el lodo y las piedras, y a la espera de que lleguen las máquinas a apoyarles.

Santos precisó que hay 2.700 personas guarecidas en siete albergues, y de éstas, 1.518 están registrada como damnificadas.

El gobierno realiza campañas de vacunación mientras, entre los escombros, la ciudad resucita. Se ve gente cocinando a leña en algunas esquinas, casas iluminándose con velas al caer la noche, además de camiones de agua yendo y viniendo.

Plantas potabilizadoras y generadores eléctricos eran enviados a esta ciudad, que quedó con los servicios de agua y luz interrumpidos.

Por momentos pasan camionetas que anuncian ayuda para animales heridos o que quedaron abandonados tras la avalancha.

 "Establecer responsabilidades"

A la par de los esfuerzos para levantar la ciudad y encontrar desaparecidos, las autoridades intentan establecer responsabilidades.

"Hay que establecer responsabilidades (...) Pero no es el tema represivo, es el tema preventivo. De qué valen todas las sanciones que se impongan ahora, frente a 260, 270 muertos", dijo el contralor general, Edgardo Maya, cuya entidad -que vigila la gestión fiscal y el manejo del erario- investigará posibles responsabilidades de funcionarios en esta tragedia.

La Fiscalía tiene previsto citar al alcalde de Mocoa y a la gobernadora del departamento de Putumayo (donde está situada la ciudad devastada), así como a sus antecesores, según versiones de prensa.

El fin de semana, el ente acusador ya había informado de la apertura de investigaciones para establecer si las autoridades locales y nacionales cumplieron con su responsabilidad.

En tanto, la Procuraduría, que indaga las irregularidades cometidas por funcionarios públicos, hizo un llamado para que se adopten medidas urgentes que puedan prevenir tragedias como la de Mocoa.

 Robos a casas 

Cientos de personas reciben la ayuda en los albergues, pero otro tanto prefiere hacer guardia en sus derruidas viviendas para evitar el robo de lo poco que les quedó.

"Al otro día de la avalancha alcanzamos a sacar cosas. Ya cuando volvimos el mismo día por la tarde ya habían arrasado todo los ladrones (...) lo que no hizo la avalancha lo hicieron ellos", contó a la AFP Juan Luis Hernández, de 33 años, en el destruido barrio San Miguel.

La comunidad ha alertado de saqueos en las viviendas abandonadas, por lo que el presidente pidió a la Policía fortalecer la seguridad. A la salida de los barrios, la autoridad ya empezaba a supervisar a quienes llevaban enseres.

El alud que se desató sobre la medianoche del viernes por el desborde de tres ríos tras fuertes lluvias afectó a unos 45.000 habitantes. En Mocoa viven unas 70.000 personas, dijo a la AFP la gobernadora de Putumayo, Sorrel Aroca.

 Resurgir 

Según un estudio, la tragedia de Mocoa podría repetirse en 385 sitios más de Colombia, y supera al último gran desastre natural que sufrió el país, un deslave en Salgar que mató a 92 personas en mayo de 2015.

El ministro de Defensa y gerente de la Reconstrucción, Luis Carlos Villegas, aseguró que la edificación de casas empezará en poco tiempo y que las primeras serán entregadas en los próximos 12 meses y estarán alejadas de zonas de riesgo.

La culminación de la infraestructura colectiva puede tomar hasta dos años, reiteró. 

Para atender con celeridad el desastre, Santos decretó la emergencia económica, social y ecológica. El miércoles el presidente Santos informó de una donación de 7 millones de dólares de Los Emiratos Árabes y otra de 300.000 euros de Italia.

El gobierno pretende aplicar el mecanismo de "impuestos por obras", para que el sector privado participe en la reconstrucción de infraestructura y luego descuente lo invertido de los impuestos.

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