Hasta este miércoles, más de 104 millones de personas en 82 países y territorios, han recibido al menos la primera dosis de la vacuna contra el coronavirus, según un recuento de la agencia AFP. Los países con mayores ingresos, pese a albergar sólo al 16% de la población mundial, representan el 65% de estas dosis administradas.

[LEE TAMBIÉN] Balance de vacunación: Se entregaron más de un millón de dosis en todo el país

En términos absolutos, Estados Unidos es el país que más vacunas ha administrado, con 32,8 millones de dosis, seguido de China (24 millones) y Reino Unido (10 millones). En toda la Unión Europea (UE) se han inyectado 12,7 millones de dosis.

Países que más vacunas han administrado: 

  • Estados Unidos 32,8 millones de dosis
  • China 24 millones
  • Reino Unido 10 millones
  • Israel 3,2 millones (37% de su población, el mayor porcentaje del mundo)

En Israel, en tanto, el 37% de su población ha recibido al menos una dosis de la vacuna desarrollada por los laboratorios Pfizer-BioNTech, el mayor porcentaje del mundo.

Los datos ofrecidos por el país sirven para saber más sobre la inmunidad que ofrece este fármaco, fabricado en un tiempo récord.

Israel: vacuna protege, pero genera dudas sobre la inmunidad

La campaña de vacunación contra el COVID-19 en Israel, muy avanzada con respecto al resto del mundo, muestra una reducción significativa en el riesgo de contraer formas graves de la enfermedad, pero no permite sacar conclusiones sobre la inmunidad colectiva.

Israel dispone de bancos de información digitales sobre toda su población, lo que favoreció un acuerdo con el grupo farmacéutico estadounidense Pfizer: el laboratorio provee rápidamente de vacunas al país, que a cambio comparte sus datos sobre el impacto de la vacunación.

Desde diciembre, el Estado hebreo ha vacunado a unos 3,2 millones de ciudadanos (37% de su población), de las cuales 1,8 millones recibieron una segunda dosis. Todo sobre un total de cinco millones de dosis aplicadas, primero a las personas mayores.

En un reciente estudio, investigadores del Instituto Maccabi, que brinda cobertura médica a millones de personas, concluyeron que la primera dosis de la vacuna permitía reducir en un 51% los contagios de COVID-19 entre 13 y 24 días después de su aplicación.

De manera más precisa, compararon los datos médicos de personas en los primeros 12 días luego de la vacunación, periodo en el que la reacción inmunitaria no es todavía concluyente, con aquellas en los doce días siguientes.

Resultados preliminares sugieren una eficacia del 92% una semana después de la segunda dosis, indicó a la prensa el Instituto Maccabi, que detectó 66 contagios leves que no necesitaron hospitalización sobre un total de 248.000 personas estudiadas. Aún no se publicó un estudio científico detallado sobre estos datos.

Estados Unidos: farmacias ofrecerán vacunas desde el 11 de febrero

Más de 32,2 millones de inyecciones han sido aplicadas hasta ahora en el país, con poco menos de 6 millones de personas que ya han recibido las dos dosis necesarias de las vacunas de Pfizer o Moderna, según los datos oficiales.

Tras los cuellos de botella iniciales, los estados están haciendo crecer su tasa de administración de vacunas mientras el gobierno federal trabaja con los fabricantes para intentar aumentar el suministro.

El gobierno de Biden se ha puesto la meta de administrar 150 millones de dosis en sus primeros cien días, que se cumplen en abril.

En tanto, algunas farmacias de Estados Unidos comenzarán a ofrecer vacunas contra el COVID-19 a partir del 11 de febrero, como parte de los esfuerzos para aumentar rápidamente la cantidad de dosis aplicadas a los ciudadanos.

El coordinador de la respuesta de la Casa Blanca para el COVID-19, Jeff Zients, dijo el martes a periodistas que debido a las limitaciones de suministro, el programa estará inicialmente enfocado en 6.500 farmacias de todo el país, pero eventualmente se expandirá a 40.000.

"Esto pondrá a disposición de las personas más sitios donde ser vacunados en sus comunidades y es un componente importante para aplicar las vacunas de forma equitativa", explicó.

El programa dispone que las personas hagan citas en las farmacias para recibir sus dosis, a medida que el grupo de prioridad al que pertenecen se haga elegible para ello.

China, masiva vacunación ante la cercanía del Año Nuevo chino

China, donde apareció por primera vez el COVID-19 a fines de 2019, ha invertido mucho dinero y energía en la producción de vacunas, y prometió convertirlas en "un bien público mundial".

Por ahora, las autoridades sanitarias solo aprobaron, a finales de diciembre, una vacuna, desarrollada por el laboratorio Sinopharm.

Beijing comenzó el pasado verano (boreal) a vacunar a cientos de miles de personas consideradas "de riesgo", incluidos diplomáticos y estudiantes que se iban al extranjero.

Ante la cercanía del Año Nuevo chino (12 de febrero), que suele ir acompañado de cientos de millones de desplazamientos, las autoridades se proponen vacunar masivamente a la población.

Hasta el 26 de enero se habían administrado casi 23 millones de dosis en el país de 1.400 millones de habitantes, anunció el ministerio de Salud.

China casi ha erradicado la enfermedad en su territorio, aunque el mes pasado surgieron brotes epidémicos limitados.

Reino Unido: cambio de estrategia

El Reino Unido, que ha vacunado ya a 9,6 de sus 66 millones de habitantes, utiliza actualmente las vacunas de AstraZeneca/Oxford y Pfizer/BioNTech, a las que se unirá en la primavera (boreal) la desarrollada por Moderna.

Un estudio muestra que la vacuna de AstraZeneca presenta una eficacia del 76% tras la primera dosis, que se mantiene durante tres meses. La eficacia sube al 82% tras una segunda dosis inyectada tres meses después.

Estos elementos refuerzan la estrategia del gobierno británico quien, para poder vacunar a más gente rápidamente, decidió posponer la segunda inyección hasta 12 semanas después

El gobierno de Boris Johnson se apoya en la vacunación masiva para poder levantar el tercer confinamiento en que se encuentra el país, que registra ya más de 108.000 muertos por COVID-19, el peor balance de un país europeo.

Publicidad