AFP

Los franceses comenzaron a votar el domingo en la segunda vuelta de las elecciones regionales, en las que el ultraderechista Frente Nacional (FN) de Marine Le Pen aspira a la victoria en varias regiones.

Aunque los últimos sondeos fueron menos optimistas para el FN, este ambiciona consolidar su victoria después de ser el partido más votado en la primera vuelta de hace una semana con el 28% de los votos, superando a la alianza de centroderecha y a los socialistas.

El Frente Nacional espera ganar en varias de las 13 regiones, apostando a la vez por el rechazo de los partidos tradicionales, incapaces de superar la crisis económica, y por el miedo provocado por los atentados yihadistas del 13 de noviembre en París (130 muertos).

Sería la primera vez en la historia francesa que el Frente Nacional gobierna una región, 18 meses antes de las presidenciales de 2017 que la líder de la ultraderecha francesa considera hoy a su alcance.

No obstante, las previsiones de los últimos sondeos son inciertas: Marine Le Pen, de 47 años, que se presenta en la gran región Norte-Paso de Calais-Picardía, podría ser derrotada por estrecho margen por el candidato de la derecha, Xavier Bertrand (partido Los Republicanos, LR), en favor del cual la lista socialista -tercera en número de votos- se retiró.

En la región Provenza-Alpes-Costa Azul (sudeste), Marion Maréchal le Pen, de 26 años, sobrina de Marine, podría perder por estrecho margen frente al conservador Christian Estrosi, que también se beneficia del retiro de los socialistas y su llamamiento a votar a la derecha para frenar al Frente Nacional.

Pero el FN tiene igualmente posibilidades de ganar en la gran región nordeste (Alsacia Champaña-Ardenas-Lorena) y en Borgoña (este).

Estrategia impuesta 

El principal partido de la derecha francesa, Los Republicanos, no pudo impedir el deslizamiento de una parte de sus electores hacia la extrema derecha y aparece como el gran perdedor de la primera vuelta, con 27% de los votos y en cabeza en solo cuatro regiones.

Su líder, el expresidente Nicolas Sarkozy (2007-2012), que tiene la ambición de regresar a la presidencia en 2017, rehusó retirar sus listas en las regiones en las que quedaron en tercera posición.

Los Republicanos están divididos respecto a la estrategia impuesta por Sarkozy, partidario de combatir al FN adoptando sus temas predilectos de la seguridad, la inmigración y la identidad nacional. Esa posición, adoptada ya por Sarkozy en las presidenciales de 2012, en la que fue derrotado por François Hollande, legitima, según sus detractores, a la ultraderecha que él pretende combatir.

"Para muchos electores, el FN se va a convertir en el partido de la derecha mejor situado para ganar (las presidenciales), el más próximo de sus posiciones, el más fiable", estima el politólogo Joël Gombin, que augura un futuro próximo "muy difícil para Los Republicanos".

En cuanto a la izquierda, que gobernaba hasta ahora todas las regiones menos una, resistió mejor de lo previsto si se toman en cuenta los resultados de todas las listas que se reivindican de ella: el 23% de los socialistas y el 11% obtenido conjuntamente por los ecologistas y la extrema izquierda.

Pero esa división en la primera vuelta, resultado del desacuerdo con el giro liberal adoptado por el presidente Hollande y el primer ministro Manuel Valls, va a costarles caro. Después de sus derrotas en las elecciones municipales de 2014 y en las departamentales de 2015, el PS y sus alidados parecen atrapados en una espiral de retroceso.

La gran incertidumbre de la segunda vuelta es la actitud que adoptarán el 50% de electores que se abstuvieron en la primera. Esa abstención muestra la desilusión política de muchos ciudadanos.

En los suburbios populares "la mayor desmovilización se registra en las comunas que contribuyeron más a la victoria de François Hollande", señala el politólogo Antoine Jardin.

"El único argumento de movilización de la izquierda y de la derecha ha pasado a ser vencer a su adversario, es decir al FN. No hay nada menos movilizador, sobre todo en el contexto de cansancio democrático en el que se encuentra el país", sostiene Gomblin.

El resultado del domingo dependerá en gran medida de la amplitud de la movilización de esos abstencionistas para bloquear al FN o para respaldar a ese partido que se reivindica "antisistema".

Un total de 45,3 millones de electores están convocados para elegir 1.757 consejeros regionales y 153 consejeros territoriales en Córcega, Guayana y Martinica.

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