Acusado de importar ilegalmente circonio estadounidense a Chile para fabricar bombas de racimo que vendió a Irak, el controvertido empresario chileno Carlos Cardoen declaró este martes por primera vez ante la justicia en el marco del proceso de extradición solicitado por Estados Unidos.

A su salida se declaró inocente y aseguró que quiere "conocer las verdaderas razones que ha tenido esta gente de imputarme estos cargos porque son de una falsedad total y absoluta y va a ser el proceso judicial que va a permitir aclararlo porque por 26 años han jugado con mi reputación, con mi honra y la de mi familia, que al final es lo que estoy defendiendo".

Y agregó: "Si a mí ya me castigaron, ya me tuvieron 26 años en Chile, pero como soy un huaso amante de mi tierra aquí estoy pecho en frente, confiado en la justicia y con la frente en alto para defender mi honor y el de mi familia". 

Respecto a la solicitud de extradición de Estados Unidos, aseguró que "Estados Unidos está haciendo imputaciones falsas nada más". 

Desde 1993 pesa sobre Cardoen una orden de detención internacional emitida por Estados Unidos que le ha impedido salir de Chile so pena de ser detenido.

Washington acusa al empresario chileno de pasar "por alto los controles de exportación" para importar circonio a Chile entre los años 1982 y 1989, el que utilizó en la fabricación de bombas de racimo que vendió al régimen de Saddam Hussein hasta 1991.

Según Estados Unidos, Cardoen –que residía en esa época en ese país pero tenía su fábrica de municiones en el norte de Chile- logró fabricar 24.000 bombas de racimo que vendió por un valor de 150 millones de dólares a los iraquíes.

Con el proceso paralizado por años, no fue hasta el 22 de marzo de este año que el Departamento de Justicia de Estados Unidos envió finalmente una solicitud formal para la detención del empresario, de 77 años, que este martes prestaba declaración indagatoria ante la jueza de la Corte Suprema Andrea Muñoz, su primer cara a cara con la justicia desde que el caso judicial se inició en 1993.

La defensa del empresario sostiene que las actividades de Cardoen "fueron conocidas y apoyadas por Estados Unidos" y espera probar en el proceso de extradición que los cargos están prescritos, según una declaración entregada a la AFP.

El empresario, en tanto, se considera un "chivo expiatorio" de Estados Unidos, pues según él, Washington cambió su actitud sobre la venta de armas al régimen de Saddam Hussein a raíz de la invasión de Irak a Kuwait en 1990.

"Le vendí al régimen iraquí con todo el apoyo (de Estados Unidos), pero los vientos políticos cambiaron y ellos vieron en mí un chivo expiatorio", explicó recientemente el empresario, luego de que el extenso caso judicial volviera a reactivarse.

"Ninguno es ángel sobre la tierra"

Sin poder cruzar la frontera chilena, el empresario dejó de lado la fabricación de explosivos y concentró sus esfuerzos en reactivar la industria turística en su natal provincia de Colchagua, una de las principales regiones vinícolas de Chile, al sur de Santiago.

En dos décadas, Cardoen logró levantar un verdadero imperio turístico en la zona, con viñedos, hoteles y museos. Entre estos últimos figura el más visitado de Chile que contiene valiosas colecciones paleontológicas, fósiles, ámbares, objetos y joyas precolombinas y mapuches, así como documentos originales de la independencia y la historia de la República.

Entre los museos también destaca uno dedicado a los automóviles antiguos -cuenta con uno de los autos creados para la película Regreso al Futuro que protagonizó Michael J. Fox, y prepara otro dedicado al vino.

Su aporte como coleccionista lo llevó a ser condecorado en 2005 por el gobierno chileno.

En la ceremonia de entrega de la Orden al Mérito Docente y Cultural Gabriela Mistral, el ministro de Educación de la época, Sergio Bitar, reconoció la dualidad que enfrenta Cardoen, como amplío mecenas y un pasado que lo persigue como exfabricante de armas.

"Los hombres pueden haber tenido algunas labores y después hacer otras. Hay que rescatar también lo bueno que hacen las personas, más allá de las discusiones que puedan haber sobre el tema de las guerras y de las armas", señaló Bitar.

"Además –agregó- ninguno es ángel sobre la Tierra".

El empresario ha logrado también en estos años construir una amplia red de contactos en la política chilena. Solo dos semanas antes de que Estados Unidos emitiera una orden de detención con fines de extradición, 23 senadores -tanto de gobierno como de la oposición- le pidieron al presidente Sebastián Piñera ayuda para levantar la "alerta roja" que pesa en su contra.

En la petición a Piñera, se señaló que se trataba de un "tema de mínima justicia" y "exceso de celo" por parte de Estados Unidos.

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