El cáncer es una de las principales causas de muerte a nivel mundial y la segunda en Chile. Según estimaciones del Global Cancer Observatory de la Organización Mundial de la Salud (OMS), existen más de 50 mil casos de cáncer al año en nuestro país, mientras que el Ministerio de Salud proyecta que esta enfermedad podría convertirse en la primera causa de muerte en el 2023.

Es por esto, que el enfoque de los expertos está puesto en crear tecnologías que ayuden a identificar mutaciones en genes específicos, los cuales son los responsables de potenciar el avance del cáncer. De esta forma, se podrían realzar terapias dirigidas que permitan al paciente mejorar la sobrevida, así como un mejor tratamiento a la enfermedad y a la calidad de vida.

Dicho proceso se conoce con el nombre de "ocología a presión", lo que consiste en que los médicos especialistas puedan identificar cuál es la mejor terapia para cada paciente. 

El problema radica en que nuestro país, el acceso a la tecnología "Secuenciación de Nueva Generación" o NGS, que es la que se utiliza en varios, es muy limitado debido a su alto costo. 

Frente a esto, un equipo de científicos de la Universidad de Chile, liderados por la académica de la Facultad de Medicina, Katherine Marcelain, desarrolló una tecnología capaz de identificar mutaciones en múltiples genes a la vez, adaptándose a la realidad y necesidades del sistema de salud nacional.

La iniciativa se encuentra en su segunda etapa, luego de una primera fase que comenzó en 2012. “Instalamos las capacidades tecnológicas en Chile para secuenciar tumores. Los primeros 4 años recibimos capacitación y trabajamos con la Universidad de San Diego en California. Ahora en esta segunda etapa, diseñamos algo que estuviera acorde a las necesidades de la población chilena. Este método para la detección de genes tumorales fue llamado TumorSecMR", indicó Katherine Marcelain.

Este ensayo está diseñado para ser usado en tumores sólidos, por lo que la gente que sufre cáncer de colon, renal, del sistema nervioso, de mama, gástrico, ovario, pulmonar y otros, se verán beneficiados con un procedimiento menos costoso.

"La NGS entrega información muy valiosa para los pacientes de países desarrollados, pero nuestra realidad es otra. En Chile no están todas las terapias dirigidas disponibles, por lo tanto, no se justifica analizar tantos genes porque esto solo aumenta el valor", explicó Marcelain.

En esa línea, agregó que "nuestro ensayo sólo analiza genes que predicen la respuesta a tratamientos que están disponibles en el país. Esto disminuye mucho los costos y estamos trabajando por disminuir aún más el precio, que ahora está en torno a los 600 mil pesos”, concluyó. 

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