Hacia fines de la década de los 50, el Aeropuerto de Los Cerrillos, inaugurado en 1929 a partir del aporte económico del millonario estadounidense Daniel Güggenheim y el impulso del piloto Arturo Merino Benítez, ya no daba abasto para satisfacer los requerimientos de la creciente industria de la aviación comercial.

Se volvía urgente, entonces, la construcción de una nueva terminal aérea.

Edificado sobre los terrenos en Pudahuel que pertenecieron a la vieja aristocracia santiaguina, el flamante puerto aéreo comenzó su construcción en 1961, luego que el Presidente Carlos Ibáñez del Campo visara su contracción dentro del proyecto para desarrollar la red nacional de aeropuertos.

Su costo se calcula en tres mil millones de dólares.

De esta forma, el viejo recinto de Los Cerrillos, tal como lo señala un documento de la Dirección de Aeropuertos, "quedó destinado para atender el movimiento interno del país”. En la actualidad, en una parte del antiguo paño se ubica el Museo Nacional Aeronaútico y del Espacio, donde hay en exhibición aviones que forman parte de la aeronaútica comercial del país. En el resto, pronto comenzará a edificarse el proyecto inmobiliario conocido como Parque Bicentenario.

El flamante aeropuerto de Pudahuel se inauguró el 9 de febrero de 1967. El corte de cinta para la pista de 3.200 metros lo hizo el mandatario Eduardo Frei Montalva. 

Los avances durante sus primeros años se hicieron a paso lento y fueron casi imperceptibles. La imagen de terminal estancada en el tiempo -provincial, incluso- demoraría en cambiar.

Fue recién a partir de la década de los 90 que de a poco comenzó a adaptarse a las nuevas necesidades de los pasajeros y del turismo.

Ahora llega a los 50 años con el impulso de más modificaciones y mejoras, para hacer frente al desafío de estar preparado para recibir 30 millones de pasajeros anualmente.

"Esto potenciará a los actuales operadores, quienes podrán ofrecer mayores frecuencias o nuevos destinos, y atraerá a nuevas aerolíneas", asegura Nicolas Claude, gerente general de Nuevo Pudahuel, la concesionaria que ejecutará el proyecto

El lento despertar

Durante su primer cuarto de siglo, la terminal no sufriría mayores modificaciones, salvo el nombre. De Aeropuerto Pudahuel pasó a llamarse Aeropuerto Internacional Comodoro Arturo Merino Benítez.

Recién en la década de los 90 comenzó un proceso de modernización de las instalaciones, adecuándolas a las nuevas exigencias de la aeronáutica comercial en el mundo.

La primera actualización de la terminal fue inaugurada el 14 de febrero de 1994 y se trató del área destinada a los vuelos internacionales, dejando el antiguo edificio para el tráfico interno.

La era de las concesiones

Cuatro años después comenzaron las concesiones del recinto. SCL Terminal Aéreo de Santiago fue la primera empresa en adjudicársela, en 1998. Se suponía que se extendería hasta 2013, pero en 2011 se le amplió hasta 2015 para que se hiciera cargo de las obras de mitigación del aeropuerto, que para entonces había superado ampliamente los números de pasajeros al año que se calcularon en el principio.

Se creía que recién en 2019 llegaría a las nueve millones de personas, pero esa cifra se superó en 2010.

Entremedio, en 2003 se aprobó la construcción de una segunda pista, de 3,8 kilómetros y 45 metros de ancho. Mientras que en 2007 se le agregó un hotel de 112 habitaciones.

Actualmente, la concesionaria es Nuevo Pudahuel, que agrupa a las empresas Aéroports de Paris, VINCI Airports y Astaldi, que implementará remodelaciones por un costo cercano a los US$ 900 millones con el objetivo de poder recibir a 30 millones de viajeros anualmente para 2020.

19 millones de pasajeros al año

El aumento de pasajeros ha sido explosivo. Si en 2010 se superó con nueve años de anticipación el estimado de 9 millones, para 2011 eran más de 12 millones.

En 2016, llegó a los 19 millones -más de la mitad de ellos nacionales-, superando con largueza los 15 millones para los que están diseñadas sus actuales dependencias.

Desde 2002 hasta acá, todos los años ha mostrado alzas entre sus ocupantes, con un aumento récord del 20 por ciento, cuando en 2006 pasó de 6,2 millones a 7,5 millones.

Según cifras entregadas por Nuevo Pudahuel, Antofagasta es el destino más utilizado a nivel local, con 1,5 millones de pasajeros al año, seguido por Calama, Iquique, Puerto Montt y Concepción.

Al extranjero, mientras tanto, Buenos Aires es la ruta más requerida, con 150 mil pasajeros; más atrás aparecen Lima, Sao Paulo, Bogotá y Miami.

Latam domina el mercado interno con un 74,3 %, superando a Sky, que tiene 25,2%. El internacional también es liderado por la principal aerolínea chilena, con 61,5%.

En total, son 20 las empresas que ocupan las instalaciones, 16 de ellas extranjeras. La última en sumarse fue British Airways, que desde enero opera un vuelo directo a Londres, lo que permitió aumentar a 35 los aeropuertos de destino en el extranjero (en Chile son 16).

JetSmar, la línea ultra low cost en Chile, será la próxima en integrarse.

El único accidente

El 28 de abril de 1969 se produjo el único accidente aéreo que involucra al aeropuerto, aunque no se produjo en sus instalaciones.

Se trata del vuelo 160 de Lan Chile que viajaba de Buenos Aires a Santiago, cuando se precipitó a tierra a 10 kilómetros de la terminal, en una granja al norte de Colina.

Los ocho tripulantes y los 44 pasajeros resultaron ilesos, mientras que la nave, de apenas dos años y 2.354 horas de vuelo, terminó con daños de consideración.

El costoso cambio de nombre

Su nombre original es Aeropuerto de Pudahuel. En 1980 fue rebautizado como Aeropuerto Internacional Comodoro Arturo Merino Benítez, en honor a uno de los pioneros de la aviación nacional y fundador de la Fuerza Aérea de Chile, una iniciativa que ya en 1971 había levantado Salvador Allende.

En 2014 se presentó el último de los proyectos destinados a cambiar el nombre del aeropuerto por el de “Poeta Pablo Neruda”.

La moción presentada por el diputado Issa Kort (UDI), que contaba con un apoyo transversal, sin embargo despertó polémica en algunos sectores de su mismo partido y en legisladores independientes, que consideraron que el nombre del vate –un reconocido comunista- podría generar divisiones.

En todo caso, la razón que terminó por congelar el plan fue un informe de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) que expuso el costo asociado a modificar el nombre, que se elevaba a 522 millones de pesos.

El proyecto 2020

La concesionaria Nuevo Pudahuel planea inaugurar en 2020 un nuevo terminal internacional de más de 175 mil metros cuadrados, lo que permitirá aumentar la capacidad hasta 30 millones de pasajeros al año con un potencial de crecimiento hasta 45 millones. Las dependencias compartidas que operan hoy quedaran exclusivamente para los vuelos locales.

El proyecto, junto con la ambición de convertir a Merino Benítez en un "nuevo referente en la región", como dice Nicolas Claude, el gerente general de Nuevo Pudahuel, se concentra en mejorar la experiencia del pasajero.

El aumento en la calidad de toda la infraestructura, para acortar los tiempos de espera, es el foco de todo este proceso.

La flamante terminal tendrá wi-fi sin restricciones, más de 5.600 estacionamientos, facilidades para la auto documentación de maletas, 56 mostradores de control de pasaporte para la salida y 66 para el ingreso, mientras que el número de mangas de embarque aumentarán de 18 a 67.

Nicolas Claude asegura que estos cambios tienen como objetivo "desarrollar la conectividad y por consecuencia el tráfico en base al enorme potencial del aeropuerto, para atraer nuevas aerolíneas y potenciar las actuales. Esto significará no sólo mayores destinos y frecuencias sino que una competencia en los precios, lo que beneficia directamente al pasajero".

Sobre la opción de incorporar una línea de Metro que llegue hasta el aeropuerto, el ejecutivo asegura que sería "un beneficio apreciado", aunque no depende de ellos.

A los 50 años, el aeropuerto de Santiago sabe que no puede parar de moverse.

Revise acá el video de Nuevo Pudahuel que explica en detalle el proceso de mejoras.

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