Durante los meses de junio y julio, al menos cuatro coronas de flores fueron dejadas en el exterior de recintos penitenciarios de la Región Metropolitana, con mensajes que deseaban el descanso eterno a distintos funcionarios de Gendarmería que se encontraban con vida.

Lejos de tratarse de equivocaciones, los arreglos florales correspondían a amenazas de muerte dirigidas a coroneles y capitanes de la institución, generando una investigación para identificar a los responsables.

Desde Reportajes Teletrece se revelaron nuevos antecedentes sobre estas intimidaciones que podrían estar vinculadas a un conocido clan familiar dedicado al narcotráfico en el sector sur de Santiago.

¿Quién estaría detrás de las amenazas contra gendarmes?

Las investigaciones permitieron identificar a Jordan Solís Gutiérrez, un veinteañero sin antecedentes penales, como el presunto encargado de hacer llegar las amenazas contra funcionarios de la Penitenciaría de Santiago y de la cárcel de mujeres de San Joaquín.

El sospechoso tendría un vínculo familiar con el clan “Los Martínez”, una organización dedicada al narcotráfico que lleva al menos tres décadas operando en la capital.

Solís Gutiérrez es sobrino de Manuel Martínez Navarro, identificado como presunto líder de la organización, que alcanzó notoriedad pública en 2012 tras la denominada Operación Turbo, una investigación por tráfico de drogas que terminó con la incautación de vehículos de lujo que fueron comprados a futbolistas.

El joven fue detenido en Cauquenes en el marco de las indagatorias por las amenazas contra funcionarios penitenciarios.

El mensaje dirigido a una coronel de Gendarmería

Uno de los episodios investigados corresponde a una corona de flores dejada en el exterior de la cárcel de mujeres de San Joaquín, dirigida a la coronel Sandra Zapata.

El arreglo incluía un mensaje que supuestamente era enviado por al menos 30 peligrosos delincuentes recluidos en distintos establecimientos penitenciarios, entre ellos sujetos identificados con organizaciones criminales como el Tren de Aragua.

La amenaza terminaba con la frase “no se metan con la mafia”.

Sin embargo, los investigadores también detectaron que este tipo de mensajes podría responder a una estrategia utilizada por bandas rivales para perjudicar a determinados internos.

Algunas organizaciones utilizarían nombres de reclusos ajenos a las amenazas con el objetivo de provocar sus traslados a otros centros penitenciarios y, posteriormente, disputar el control de determinados espacios dentro de las cárceles.

Las pistas que permitieron identificar al sospechoso

La investigación avanzó gracias al seguimiento de las coronas de flores y los vehículos utilizados para trasladar hasta los recintos penitenciarios.

Los equipos investigadores comenzaron rastreando los establecimientos donde se confeccionaron los arreglos florales y posteriormente realizaron un seguimiento mediante cámaras de seguridad.

Estas diligencias permitieron reconstruir trayectos de más de 30 kilómetros, incluyendo cambios de vehículos realizados durante el traslado de las coronas.

A partir de estos antecedentes, los investigadores lograron establecer la identidad del presunto encargado de entregar las amenazas. 

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