La investigación por el homicidio de una mujer de 53 años en Loncoche, región de La Araucanía, ha revelado una serie de antecedentes que han generado conmoción a nivel nacional. La principal imputada es la propia hija de la víctima, una adolescente de 17 años, quien habría organizado el crimen con la colaboración de otros dos menores de edad.
Los antecedentes expuestos durante la formalización indican que el asesinato no fue un hecho espontáneo, sino una acción que habría sido planificada durante semanas y coordinada principalmente en el entorno escolar de los involucrados.
La propia adolescente reconoció ante la Fiscalía que fue ella quien contactó al presunto autor material del crimen. "Yo contraté a una persona en el liceo. Era un conocido de mi pololo con quien no tenía mucha relación, pero iba a un mismo taller al cual yo asisto", declaró.
Crimen se habría planificado en los recreos
La investigación sostiene que los encuentros para coordinar el ataque se realizaron durante recreos y otras instancias dentro del recinto educacional.
Esta versión coincide con la declaración del adolescente acusado de ejecutar el homicidio, quien aseguró que fue contactado directamente por la pareja. "Hace tres días atrás me hablaron [la pareja de la imputada] y su polola para hacerle la pega; me comenzaron hablando en el liceo, específicamente en el recreo, de hacerles la pega que consistía en matar a la mamá de su pareja", relató ante los investigadores.
La imputada además aseguró que el plan era conocido únicamente por los tres involucrados. "Nadie más sabía lo que haríamos o teníamos planeado hacer con mi mamá", sostuvo.
Uno de los aspectos que intenta esclarecer la Fiscalía es el contexto familiar que habría antecedido al crimen.
La adolescente afirmó en su declaración que mantenía una relación conflictiva con su madre y denunció supuestos episodios de violencia intrafamiliar. "No era buena madre, nos maltrataba físicamente y nos golpeaba hasta cansarse. Decía que éramos unos estorbos en su vida, nunca nos quiso", aseguró.
Una versión similar entregó el padre de la joven y ex pareja de la víctima, quien vinculó los problemas familiares a situaciones relacionadas con el trabajo de la mujer. "Tenía problemas en su trabajo, llegaba violenta a la casa, siempre fue así. Lamentablemente, el caso, mi hija menor no fue capaz de soportar más", afirmó.
Sin embargo, familiares directos de la mujer fallecida han rechazado estas acusaciones y han defendido públicamente su imagen, negando que existieran conductas violentas como las descritas por los imputados. "Él dijo que mi hermana era una persona agresiva, ese punto lo quiero tocar, que no fue así", "ella nunca fue con una mala intención de querer hacerle daño a sus hijos, porque ninguna madre quiere eso para sus hijos" expresaron algunos de sus cercanos.
WhatsApp y fotografías de la casa: las pruebas clave
La investigación también logró reunir evidencia digital que, según la Fiscalía, permitió reconstruir la planificación del homicidio. Entre los antecedentes figuran conversaciones de WhatsApp donde los involucrados habrían coordinado diversos aspectos del ataque.
Asimismo, la hija de la víctima habría enviado fotografías de la vivienda y señalado específicamente una ventana por la que debía ingresar el autor material del crimen, evitando forzar accesos y reducir el riesgo de levantar sospechas.
Los investigadores sostienen que el día de los hechos la adolescente y su pareja acudieron al liceo con el objetivo de aparentar normalidad mientras se ejecutaba el ataque.
Tras la audiencia de formalización, el tribunal resolvió imputar a la hija de la víctima por el delito de parricidio, mientras que su pareja y el presunto autor material fueron formalizados por homicidio calificado.
Debido a que los tres involucrados son menores de edad, la justicia decretó la medida cautelar de internación provisoria mientras se desarrolla la investigación.
De acuerdo con la normativa vigente para adolescentes infractores de ley, las eventuales sanciones podrían alcanzar hasta 10 años de privación de libertad, dependiendo de los delitos que logren acreditarse durante el proceso judicial.