Cada 1 de junio, la atención política del país se concentra en el Congreso Nacional de Valparaíso, donde el Presidente de la República presenta la tradicional Cuenta Pública ante el Congreso Pleno. Este año, el mandatario José Antonio Kast encabezará por primera vez este acto republicano, que tiene casi dos siglos de historia.
Aunque para muchos chilenos la Cuenta Pública estuvo asociada durante décadas al 21 de mayo, la fecha original de esta ceremonia era precisamente el 1 de junio. El cambio de día y su posterior retorno forman parte de una larga evolución institucional que refleja distintas etapas de la historia política del país.
El origen de la Cuenta Pública en Chile
La tradición presidencial de informar al Congreso sobre la situación política y administrativa de la nación nació con la entrada en vigencia de la Constitución de 1833, durante el período conocido como República Conservadora.
Inspirada en prácticas parlamentarias británicas, la instancia fue concebida como un mecanismo para que el jefe de Estado rindiera cuenta de la marcha del país ante el Poder Legislativo.
Durante gran parte del siglo XIX y comienzos del XX, el mensaje presidencial se realizaba cada 1 de junio, fecha que coincidía con el inicio de la Legislatura Ordinaria del Congreso Nacional.
En aquellos años, incluso existía la costumbre de que el Congreso respondiera formalmente al discurso presidencial, práctica que se mantuvo hasta 1842.
Cómo el 21 de mayo se transformó en la fecha tradicional
La situación cambió con la Constitución de 1925. La nueva Carta Fundamental estableció que la apertura de la legislatura ordinaria se realizaría cada 21 de mayo, fecha escogida para conmemorar el histórico Combate Naval de Iquique.
Como consecuencia, la Cuenta Pública también pasó a realizarse ese día. En 1926, Emiliano Figueroa se convirtió en el primer mandatario en entregar su mensaje presidencial un 21 de mayo.
La tradición se mantuvo durante décadas, con algunas excepciones puntuales. Entre ellas, las del gobierno de Carlos Ibáñez del Campo, cuyos discursos eran leídos por el secretario del Senado, y la suspensión de la Cuenta Pública de 1960 bajo el mandato de Jorge Alessandri debido al devastador terremoto de Valdivia.
Tras el retorno a la democracia, el presidente Patricio Aylwin retomó la práctica de rendir la Cuenta Pública cada 21 de mayo.
Posteriormente, la reforma constitucional de 2005 estableció expresamente esa fecha para la entrega del balance anual del Ejecutivo y eliminó la distinción entre legislaturas ordinarias y extraordinarias.
Durante más de una década, la ceremonia continuó realizándose junto a los actos conmemorativos de las Glorias Navales en Valparaíso.
El regreso al 1 de junio tras más de 90 años
La fecha volvió a modificarse en 2017, durante el segundo gobierno de Michelle Bachelet. Una reforma constitucional al artículo 24 de la Carta Fundamental estableció que la Cuenta Pública regresara al 1 de junio, recuperando así la fecha que había tenido antes de 1925.
Entre los argumentos para el cambio estuvo la intención de separar la discusión política de la conmemoración de las Glorias Navales y evitar que las manifestaciones asociadas a la Cuenta Pública afectaran los actos de homenaje a los héroes de Iquique.
La ceremonia también ha experimentado modificaciones en su horario. En 2019, el entonces presidente Sebastián Piñera decidió realizar el discurso en horario nocturno, una medida inédita que buscó ampliar la audiencia del mensaje presidencial.
Al año siguiente, debido a la pandemia de COVID-19, la Cuenta Pública fue aplazada de manera excepcional al 31 de julio de 2020.
En 2021, la ceremonia regresó al 1 de junio, aunque se desarrolló a las 15:00 horas debido a las restricciones sanitarias vigentes en ese período. Posteriormente, en 2022, el presidente Gabriel Boric retomó el formato diurno, tradición que continuará este año.
Este lunes, a las 12:00 horas, el presidente José Antonio Kast encabezará su primera Cuenta Pública ante el Congreso Pleno. Más allá de los anuncios que pueda contener el discurso, la ceremonia marcará la continuidad de una tradición republicana que, tras casi 185 años de historia, ha cambiado de fecha, horario y contexto político, pero mantiene intacto su objetivo: informar al país sobre la marcha del Gobierno y los desafíos del Estado.