La electromovilidad comienza a ganar terreno entre los chilenos, pero su avance todavía enfrenta importantes barreras de infraestructura. Un estudio realizado por Cadem junto a Volvo Cars Chile reveló que el 77% de los encuestados considera probable que su próximo vehículo, dentro de cinco años, sea eléctrico o híbrido.
La cifra contrasta con la realidad actual: dos de cada tres personas aseguran que hoy no podrían cargar un vehículo eléctrico en su vivienda. La dificultad es todavía mayor entre quienes viven en departamentos, donde el 82% no cuenta actualmente con esta posibilidad.
El estudio "Zoom a la electromovilidad en la ciudad del futuro" consultó a 1.000 hombres y mujeres mayores de 18 años de todo Chile y buscó conocer las expectativas de los ciudadanos respecto de la movilidad de los próximos años.
El interés por los autos eléctricos aumenta
De acuerdo con los resultados, si los encuestados tuvieran que comprar un automóvil actualmente, un 59% optaría por una alternativa eléctrica o híbrida, mientras que un 20% escogería un modelo a gasolina o diésel.
La diferencia aumenta al proyectar la decisión a cinco años: el 77% considera probable que su próximo vehículo utilice alguna tecnología electrificada, frente a un 16% que se inclinaría por un automóvil a combustión.
El respaldo a esta transformación también se extiende más allá de la decisión de compra. Un 79% está de acuerdo con que Chile avance hacia una movilidad predominantemente eléctrica.
Entre los principales beneficios asociados a la electromovilidad, un 87% cree que puede contribuir a mejorar la calidad del aire, mientras que un 86% considera que puede ayudar a reducir la dependencia del petróleo y contribuir a la modernización del país.
La visión de las ciudades del futuro también está marcada por estas expectativas. Un 97% considera importante que las ciudades tengan aire limpio y baja contaminación hacia 2035, mientras que un 88% espera contar con espacios urbanos menos ruidosos y un 86% valora que el transporte público sea completamente eléctrico.
Sin embargo, siete de cada diez personas sienten que el lugar donde viven todavía está lejos de convertirse en esa ciudad del futuro.
Precio e infraestructura, las principales barreras
Pese al interés, el costo de los vehículos continúa siendo uno de los principales obstáculos para avanzar hacia una adopción masiva. Un 53% de los encuestados identifica el precio entre las razones por las que actualmente no compraría un automóvil eléctrico.
También aparecen como dificultades la disponibilidad de cargadores públicos, la autonomía para realizar viajes largos y la posibilidad de contar con un punto de carga en el hogar.
En ese último aspecto se encuentra una de las principales brechas detectadas por el estudio. Dos de cada tres chilenos señalan que actualmente no podrían cargar un vehículo eléctrico en su vivienda. En el caso de quienes viven en departamentos, la cifra llega al 82%.
Aun así, existe la expectativa de que esta situación cambie. Más de la mitad de los encuestados cree que las viviendas terminarán adaptándose para incorporar sistemas de carga eléctrica.
La infraestructura pública también aparece como una demanda relevante: un 88% considera necesario aumentar la cantidad de puntos de carga en todo Chile y el mismo porcentaje cree que todas las regiones deberían contar con infraestructura suficiente antes de avanzar hacia una masificación de los vehículos eléctricos.
Además, un 82% respalda que los edificios nuevos incorporen infraestructura de carga desde su diseño.