El 11 de noviembre de 2025, una máquina tragamonedas del Casino de Viña del Mar mostró una cifra que superaba los $3.800 millones. Para Lilian Tumani, ese monto correspondía a un premio que debía cobrar. Para Casino del Mar, en cambio, lo ocurrido fue consecuencia de un desperfecto técnico que impide reconocerlo como una ganancia legítima.

La diferencia entre ambas versiones llegó a los tribunales y ahora suma nuevos antecedentes. En su respuesta a la demanda, la empresa no solo defendió la existencia de una falla en el equipo, sino que también puso sobre la mesa un aspecto de la vida de la demandante: su extensa trayectoria como jugadora del recinto.

La falla que, según el casino, explica el premio

En su presentación judicial, Casino del Mar sostiene que el monto de $3.816.219.496 que apareció en la pantalla no fue generado por una combinación ganadora, sino por un error del sistema.

Para respaldar esa posición, la empresa citó un informe elaborado por Konami Gaming, fabricante de la máquina, que atribuyó el episodio a una falla en la memoria del dispositivo.

La defensa argumenta que la cifra fue la manifestación visible de ese desperfecto y no el resultado de las jugadas realizadas por Tumani. También invocó los antecedentes de la Superintendencia de Casinos de Juego (SCJ), organismo que, según la versión de la compañía, determinó que no era posible establecer la existencia de un premio válidamente obtenido.

Bajo esa interpretación, el casino sostiene que no existe una obligación de pagar el monto exhibido por la tragamonedas.

Las horas de juego que la empresa incorporó a su defensa

Otro de los argumentos presentados por Casino del Mar apunta a la familiaridad de Tumani con las máquinas del establecimiento.

De acuerdo con los registros citados por la empresa, la mujer concurre al casino desde 2005. Además, entre agosto de 2021 y septiembre de 2026 habría acumulado más de 1.350 horas de juego y alrededor de 1,2 millones de jugadas en máquinas tragamonedas.

La compañía utiliza estos antecedentes para sostener que la demandante conocía el funcionamiento de los equipos y los límites de los premios que podían entregar.

En esa misma línea, cuestiona que Tumani no advirtiera una posible anomalía en la cifra que apareció en pantalla. Según la defensa, la información sobre los montos máximos de pago estaba disponible en la propia máquina.

La presentación judicial contiene una afirmación directa sobre el conocimiento que, a juicio de la empresa, tenía la mujer respecto del episodio: “sabe ahora, y siempre lo supo”, sostiene el casino al referirse a la naturaleza del monto exhibido.

Con esos argumentos, Casino del Mar busca que se rechace la acción judicial y se establezca que los más de $3.800 millones nunca constituyeron un premio legítimamente obtenido.

La defensa de Tumani 

La postura de la empresa es rechazada por Pablo Gómez, abogado de la demandante, quien calificó sus argumentos como inconsistentes.

La defensa de Tumani sostiene que la máquina estaba operativa, se encontraba en una sala habilitada para jugar y recibió las apuestas realizadas por su representada. Desde esa perspectiva, cuestiona que el casino desconozca el pago de la cifra que el equipo mostró.

La controversia no se limita al monto original. Actualmente, la mujer reclama más de $4.670 millones, suma que considera el supuesto premio, los reajustes correspondientes y $750 millones por concepto de daño moral.

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