El Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) de Chile encargó una medición sobre la percepción de los chilenos ante los inmigrantes y los pueblos originarios, cuyos resultados manifiestan una suerte de "polarización" e incluso contradicciones hacia el fenómeno. 

Entre las principales cifras sobre las personas indígenas y manifestaciones del racismo hacia ellas, "los datos levantados muestran que algunos atributos consultados se perciben como características colectivas o esenciales de estos pueblos, mientras que algunos rasgos son particularidades de una parte de sus integrantes o de ninguno de ellos".

En este contexto, la población consultada consideró que "en general los pueblos originarios no se caracterizan por ser personas trabajadoras (63,1%), ni agradables (71,7%), ni humildes (65,7%), ni educadas (73,4%), ni solidarias (69,3%)".

Además, que "parte de sus integrantes tienden a ser violentos (81,6%), rebeldes (82,9%), flojos (69,1%), extraños (65,2%) y desagradables (67,4%)".

El informe del INDH detalló que si bien estas percepciones tienden a ser transversales, al desagregar los datos por sexo, nivel socioeconómico, lugares de residencia y edad, "los atributos negativos se acentúan entre las personas de mayor edad, niveles socioeconómicos bajos y entre quienes habitan la zona centro sur".

En cuanto al rol de los pueblos originarios en estas manifestaciones violentas, un 48,2% de los encuestados consideran que en algunos casos las personas indígenas provocan estas situaciones, un 12,7% afirma que sus actitudes son la causa de la violencia contra ellos, mientras que un 33,4% cree que no tienen responsabilidad y son solo víctimas.

De lo anterior, afirma el INDH, "se puede inferir que más de la mitad de la población sitúa a los indígenas como responsables —total o parcialmente— de las situaciones violentas que experimentan", percepción que se agudiza en los segmentos socioeconómicos altos y medios, así como en las zonas norte y sur del país.

En tanto, respecto "al tercio de la población que los victimiza", esta percepción es más acentuada en la zona central y en la región metropolitana, así como en la población más joven, sostiene el documento de la institución.

Pese a todo, al consultar por la opinión sobre las manifestaciones de discriminación contra los pueblos originarios, un 65,7% de la población considera que es "un problema con solución si todo el mundo pone de su parte", un 25% asegura que es un problema que siempre ha existido y no tiene solución, y un 5,2% refiere que es una situación menos grave de lo que se cree.

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