El ministro de Salud, Enrique Paris, salió al paso de las dudas que surgieron a raíz de la suspensión de aplicación de la vacuna para el COVID-19 de AstraZeneca en países europeos por pacientes que presentaron efectos secundarios.

Al respecto, Paris explicó que “un grupo muy pequeño de personas ha desarrollado una enfermedad que se llama tromboembolismo, es decir, una coagulación intravascular con un tromboembolismo pulmonar y esto ha creado cierta alerta”.

“Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Organización Panamericana de la Salud nos ha transmitido mediante documentos oficiales la tranquilidad con respecto a estos fenómenos”, añadió.

En esa línea manifestó que “la cantidad de efectos adversos relacionados con esta patología es mínima por el momento, pero por precaución se ha detenido (la suministración) hasta no tener la claridad suficiente”.

De ninguna manera vamos a poner en peligro a la población”, afirmó el titular del Minsal.

En esa línea, manifestó que “el ISP revisará toda esta información (…) para que nosotros podamos evaluar la utilización de esta vacuna que está en el grupo con el que nosotros hemos negociado”.

Está aprobada en muchas partes del mundo”, dijo sobre la vacuna y apuntó que “si hay que hacer una evaluación secundaria de estos efectos (secundarios) la haremos de todas maneras para tranquilidad de la población”.

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