-¿Cuál es el desafío actual para mejorar el sistema de pensiones?

-Para tener buenas pensiones, como lo hemos dicho, depende de los tres pilares que sostienen un sistema de pensiones. En Chile, nuestros pilares son el pilar solidario (PGU), el pilar contributivo y el pilar voluntario. Hoy día el desafío principal es que reformemos y trabajemos en el segundo pilar.

-¿Y el avance de la PGU?

-Desde febrero del 2022 está funcionando la PGU y eso ha sido un gran avance. Podría mejorarse en todo sentido, adaptándola o aumentándola. Sí, hay que evaluarlo, pero en el segundo pilar estamos al debe. Y no hemos mejorado la tasa de cotización, discutimos sobre aumentarla y no la hemos aumentado en muchos años. No hemos trabajado sobre el tema de lagunas e informalidad, no hemos trabajado sobre temas de edad de retiro, régimen de inversiones y así.

-¿Cuál es la cobertura ideal para que los trabajadores tengan una buena pensión?

-Dependiendo de cómo lo mides. Midiéndolo de la forma más objetiva posible o a estándares internacionales, vemos que la tasa de reemplazo, que es una medida aceptada internacionalmente, aún muestra que tenemos una tasa de reemplazo que nos podría dejar relativamente tranquilos, si lo comparamos con la OCDE.

Al ver esa tasa de reemplazo, decimos, bueno, ¿por qué las personas no están contentas con su pensión? Es porque la pensión es baja y la remuneración es baja. O sea, el desafío está en el mercado laboral.

-¿Cuánta incertidumbre genera la larga discusión de la reforma de pensiones y qué efectos tiene en los trabajadores?

-Estando la PGU tú tienes un piso. Entonces, el daño que se hace a cada trabajador y trabajadora es no incentivarlos a ahorrar más para complementar ese piso. Por lo tanto, cada trabajador, si no es incentivado a ahorrar y al mismo tiempo no tiene un buen trabajo, no tiene estabilidad en su trabajo, no tiene una buena remuneración, no va a poder complementar una PGU y no va a tener la pensión que podría querer tener.

La PGU lo que logra es uno de los objetivos de la seguridad social, uno de los objetivos de las pensiones, que es la no pobreza en la vejez. Pero después, hay un segundo objetivo que es mantener un nivel de vida. Y eso se mantiene con una tasa de reemplazo ideal en torno al 70%. Pero eso implica también buenas remuneraciones y buenas pensiones.

-¿Qué expectativas tiene de la reforma de pensiones que va a presentar el gobierno? 

-Como decía David Bravo, una mala reforma no es una buena solución para nadie. Entonces, acá lo que se espera siempre es una buena reforma que apunte a los verdaderos factores por los cuales las pensiones son bajas.

-¿Cómo analiza el trabajo que se ha hecho en las mesas técnicas?

-Las mesas técnicas hoy día creo que son un gran avance para entregar esta información y estos datos. Porque como decía David Bravo, sin data no se puede analizar correctamente nada. Entonces, creo que hoy día es un gran paso. Por eso yo decía que esto puede ser un paso más o puede ser el primer día de ponernos a hablar de pensiones de forma seria.

-¿Qué tipo de conversaciones deberían instalarse de forma paralela?

-Yo diría una agenda pro crecimiento. Necesitamos crecer en este país y así vamos a tener mejores trabajos, más formalidad, y mejores pensiones a la larga.

-¿Cuál es el panorama para las generaciones más jóvenes y sus cotizaciones futuras?

-Para los jóvenes tenemos un desafío gigante. Cuando tú tienes a una persona joven que sale al mercado del trabajo y es formal, hay una altísima probabilidad que se mantenga formal el resto de su vida. Además, lógicamente si empiezas a ahorrar desde joven, acumulas mucho más ahorro y tienes una mejor pensión.

Entonces los desafíos hoy día son educar a los jóvenes, entregar las herramientas para que se capaciten más en la etapa de técnico profesional, la educación media o en la universidad. Y que entiendan los beneficios de la formalización y que tengan las oportunidades también de encontrar un trabajo y que los contraten, porque hoy día las mayores tasas de informalidad son en mayores y en jóvenes.

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