A sólo días de la toma de tres gendarmes como rehenes en la cárcel de Angol, siguen saliendo antecedentes respecto al funcionamiento de dicho recinto y los funcionarios denuncian situaciones que escapan de la norma, de acuerdo a lo recogido por el diario La Tercera.

Comuneros tendrían piscina y sillón sexual en módulo

Los gendarmes indican que algunos comuneros mapuche que están en dicho penal gozan de privilegios y que el mismo domingo del secuestro se encontró en uno de los dormitorios habilitados para recibir a las parejas de los internos (venusterio) un diván tántrico o sillón sexual, lo que no forma parte del reglamento interno.

Siempre según el mismo medio, hace algunas semanas se requisó una piscina que se utilizaba en días de calor que los comuneros recibían visitas.

Por otra parte, al módulo donde están los comuneros mapuche se han ingresado corderos o vacunos para ser faenados y comidos en asados o incluso almacenados para después.

Una fuente del citado medio indica también que "hasta antes del domingo 7 de mayo, los internos tenían hora de encierro a las 21 horas, mientras en el resto del país es mucho más temprano".

Por otra parte, se indica que las visitas ingresaban sin registro corporal ni límites para las encomiendas.

Consultado sobre estas denuncias, el presidente de la Asociación Nacional de Suboficiales de Gendarmería, Joe González, dijo que "rechazamos todos los privilegios de los que gozan internos de la etnia mapuche en la cárcel de Angol. Es bastante grave enterarse de todas estas situaciones".

Desde Gendarmería, en tanto, plantearon que las condiciones de encierro de los pueblos originarios, "en este caso de las personas mapuche recluidas en la Centro de Detención Preventiva de Angol, fueron definidas en la Resolución Exenta N°3925, consensuada durante la administración del ministro de Justicia y DDHH, Hernán Larraín de acuerdo a la norma internacional vigente que se incluye en el convenio 169 de la OIT".

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