Este martes, además de la lluvia, los granizos y la tormenta eléctrica que se registraron en gran parte de la región Metropolitana, se pudo apreciar a través de una serie de videos una voladura de techos en Estación Central, en las inmediaciones del terminal de buses, debido a los fuertes vientos.
El meteorólogo de Canal 13, Gianfranco Marcone, explicó a T13.cl a qué tipo de fenómeno correspondería esta situación y si se trataría de un tornado.
"Efectivamente fue un tornado, al menos la Dirección Meteorológica de Chile lo ha catalogado preliminarmente como un tornado EF0, la de menor intensidad en la escala Fujita Mejorada, con vientos entre 105 a 137 km/h", explicó.
Si bien es un fenómeno que durante los últimos años se ha visto mayormente en la zona centro-sur del país, no es algo nuevo en Chile y menos para la capital.
De acuerdo lo indicado por Marcone, un tornado de similares características se registró en una zona no urbana de la RM. Este ocurrió en el año 1893.
"Fue el 14 de mayo de 1893 en el sector norte de la Región Metropolitana, hay algunos que dicen que fue en Colina y otros que fue en Conchalí, pero sí o sí fue en el sector norte de la región", declaró el meteorólogo del 13.
Y añadió: "No existía en esa época la Escala de Fujita (herramienta meteorológica utilizada para medir y clasificar la intensidad de los tornados) con la que se miden por lo que se desconoce qué categoría fue".
Según detalla el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia, el hecho quedó documentado en un artículo publicado en una revista científica francesa, por el académico Alphonse Nogues, otrora profesor de la Universidad de Chile.
El tornado en Conchalí de 1983
El hecho ocurrió un 14 de mayo de 1893 y comenzó en Conchalí y pasó justo por el jardín de la casa del entonces rector de la Universidad de Chile; el médico José Joaquín Aguirre.
El viento destruyó los 18 pilares de mampostería que sujetaban el parrón del jardín y obligaron a una mujer que estaba en el lugar a sujetarse para no salir volando, según recoge el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia.
"El torbellino tenía un movimiento de traslación norte-sur; su diámetro debió ser muy pequeño, de 25 a 35 metros aproximadamente; su velocidad debió ser muy considerable: derribó 28 pilares de mampostería (ladrillos y cemento)", escribió Nogues, entonces profesor de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, en el mencionado artículo.
"Aún continuando su movimiento de traslación norte-sur, (el tornado) pasó las viviendas, dio marcha atrás y rompió los árboles del primer patio; finalmente, quitó y se llevó a una distancia aproximada de 100 metros la reja de madera que cierra la puerta de entrada a la casa", explicó.
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