Las obras de la Línea 7 del Metro de Santiago mantienen en incertidumbre a 18 familias de artesanos del Barrio Bellavista. Los comerciantes, que han desarrollado su actividad durante casi 40 años en el Parque Gómez Rojas, enfrentan una orden de desalojo y aseguran que aún no cuentan con una alternativa de reubicación para continuar trabajando.
Los comerciantes sostienen que el proyecto significará la pérdida de su principal fuente de ingresos, luego de que las opciones de traslado que, aseguran, fueron comprometidas durante el proceso de planificación dejaran de estar disponibles.
Promesas de traslado que nunca se concretaron
Los artesanos, instalados en la intersección de Pío Nono con Bellavista, afirman que durante años participaron en reuniones donde se les planteó la posibilidad de incorporarse al nuevo proyecto urbano o ser reubicados en un espacio frente a la Universidad San Sebastián.
Sin embargo, indican que ese plan cambió de manera inesperada. Según relatan, la Municipalidad de Recoleta les comunicó que sus patentes comerciales quedaron sin efecto y que el terreno considerado para el traslado finalmente no sería utilizado para ese propósito.
La decisión dejó a los locatarios sin una alternativa concreta para continuar desarrollando su actividad.
Metro y Municipalidad entregan versiones distintas sobre el conflicto
La situación derivó en un intercambio de responsabilidades entre las instituciones involucradas.
Desde Metro de Santiago señalan que la modificación respondió a antecedentes entregados posteriormente por la Municipalidad de Recoleta relacionados con condiciones de seguridad urbana y dinámicas sociales, factores que habrían impedido mantener la reubicación contemplada originalmente dentro de los compromisos ambientales del proyecto.
Por su parte, la Municipalidad de Recoleta argumenta que la determinación se sustenta en presuntas irregularidades en el funcionamiento del comercio durante los últimos años, además de los problemas de seguridad que afectan al sector.
Fares Jadue, alcalde de Recoleta, expresó: "es una feria bastante antigua, pero que en los últimos años yo diría que funcionaba con bastante irregularidad desde el punto de vista de cómo se organizaba su comercio"
Para quienes integran la feria, la compensación económica ofrecida por Metro no representa una solución suficiente.
Muchos de ellos aseguran llevar más de 34 años trabajando en el lugar y sostienen que han logrado mantenerse pese al impacto del estallido social, la pandemia y el aumento de la delincuencia en Bellavista.
Su principal demanda, afirman, no apunta a una indemnización, sino a contar con un espacio adecuado donde puedan continuar desarrollando su actividad y preservar un oficio que consideran parte del patrimonio del barrio.