Las escuchas telefónicas fueron una de las pruebas decisivas que permitieron a la Fiscalía y la Policía de Investigaciones desarticular a "Los Piratas", una de las facciones más violentas del Tren de Aragua que operó en el norte de Chile.
Las interceptaciones permitieron reconstruir la estructura de la organización, identificar a sus principales cabecillas, que dirigían las operaciones desde el extranjero, y acreditar cómo impartían órdenes de asesinato, coordinaban extorsiones y controlaban distintos negocios ilícitos.
Uno de los personajes clave identificados durante la investigación fue un sujeto apodado "Enano", quien, según los antecedentes recopilados por la Fiscalía, estaba a cargo del negocio del transporte irregular de migrantes en Pozo Almonte e Iquique. Desde esa posición controlaba quién podía operar en la zona y exigía pagos extorsivos a quienes buscaban trabajar sin su autorización.
"A todas esas personas que trabajan con material en todo el territorio. Para que tengan claro que al que agarramos vendiendo bajo el precio y usando nuestro respaldo para hacer lo malo, automáticamente va para ejemplo. Ya saben cómo va a ser la vuelta, ya han visto ejemplos (...) Hacen lo malo, los ejecutamos. Así es la letra atentamente Los Piratas" dice uno de los mensajes.
Las amenazas de Los Piratas
Las escuchas registraron el tono intimidatorio con que se dirigía a sus víctimas. En una de las conversaciones incorporadas como evidencia advirtió: "Te la pasas metido en el hotel Los Ángeles y te la pasas cargando bus en Pozo al Monte, tú piensas que yo no sé todo". Luego escaló las amenazas con una frase que, para los investigadores, reflejaba el nivel de violencia con el que actuaba la organización: "Así como llamé a Germán y llamé a Jimena para que se pusieran en sintonía y no me pararon bola y me tocó partirles la cara. No me va a temblar el pulso contigo y tu hermana cuando los agarre".
De acuerdo con la investigación, esas amenazas sucedieron al asesinato de una pareja, Germán y Jimena, ocurrido el 22 de junio de 2023 en un estacionamiento de Alto Hospicio, crimen que terminó convirtiéndose en uno de los principales puntos de partida para identificar a la cúpula de la organización criminal.
Las interceptaciones también permitieron establecer el rol de John Davis Mendoza Pacheco, alias "el Yonder" quien, según la Fiscalía, dirigía parte de las operaciones desde Colombia. En distintos registros se le escucha impartiendo instrucciones a sicarios identificados como "Yeifre" y "Ender", a quienes ordenaba ejecutar ataques contra personas que se negaban a pagar las denominadas "vacunas", el mecanismo de extorsión utilizado por la banda para controlar diversos negocios ilícitos.
A medida que avanzó la investigación, la Fiscalía logró reconstruir el funcionamiento interno de "Los Piratas". La organización mantenía un sistema de administración donde un integrante conocido como "Homero" registraba en un cuaderno los pagos semanales que recibía cada miembro según su posición dentro de la estructura. Aunque la banda tenía presencia en ciudades como Calama, Antofagasta y Rancagua, las decisiones estratégicas eran reportadas a una jefatura instalada en Venezuela, vinculada a Héctor "Niño" Guerrero, considerado el máximo líder del Tren de Aragua.
La evidencia obtenida mediante las escuchas telefónicas, junto con otras diligencias policiales, permitió que siete integrantes de "Los Piratas" fueran condenados a presidio perpetuo por delitos de homicidio, secuestro, asociación ilícita y tráfico de drogas. No obstante, las autoridades mantienen la búsqueda de algunos de los presuntos líderes intelectuales de la organización, entre ellos John Davis, quien permanece prófugo fuera de Chile, situación que mantiene la preocupación por una eventual reorganización de estas redes criminales.