El riesgo de un nuevo aluvión en San Carlos de Apoquindo había sido advertido meses antes de la emergencia que volvió a afectar a Las Condes. Tras el incendio forestal que consumió cerca de 1.000 hectáreas en diciembre pasado, informes técnicos y antecedentes recopilados por vecinos alertaron sobre la inestabilidad del terreno. Sin embargo, cuando se produjo el nuevo desastre, las barreras de contención proyectadas para reducir el impacto de estos eventos todavía no estaban instaladas.
Los antecedentes revisados por Reportajes T13 permiten reconstruir el camino que llevó desde el incendio hasta la emergencia de octubre, además de las medidas de mitigación que se planificaron y las dudas que surgieron sobre sus plazos de ejecución.
El caso también dejó expuestas versiones contradictorias entre las autoridades respecto del estado de las obras. Mientras inicialmente se afirmó que ya había mallas dinámicas instaladas en el sector, posteriormente se aclaró que los trabajos se encontraban en una etapa de preparación del terreno.
El incendio que cambió las condiciones del terreno
El 29 de diciembre del año pasado comenzó un incendio forestal en el sector cordillerano de San Carlos de Apoquindo, en Las Condes. El siniestro se extendió durante cuatro días y consumió aproximadamente mil hectáreas de vegetación.
La pérdida de la cobertura vegetal modificó las condiciones del terreno. La erosión, la presencia de rocas y los árboles caídos dejaron material susceptible de ser arrastrado por el agua, aumentando el riesgo de deslizamientos y aluviones ante precipitaciones intensas.
El primer episodio ocurrió el 31 de enero, cuando cayeron 75 milímetros de lluvia en una hora y 20 minutos. Las precipitaciones activaron las quebradas y provocaron un aluvión que llegó hasta sectores urbanos de la comuna.
El evento afectó ocho hectáreas de superficie urbana, casi cuatro kilómetros de calles y 11 viviendas. El agua y los sedimentos descendieron por la Quebrada Honda y alcanzaron la avenida Francisco Bulnes Correa.
Meses después, la misma zona volvería a sufrir los efectos de un aluvión.
Después de la emergencia de enero, el montañista Carlos Valdivia recorrió sectores de las quebradas afectadas por el incendio y documentó las condiciones del terreno mediante fotografías y videos.
En febrero elaboró un estudio en el que advirtió sobre la degradación del sistema precordillerano y la disponibilidad de material sólido que podía movilizarse. Según explicó en el reportaje, había sectores con grandes rocas y acumulaciones de sedimentos cuya inestabilidad podía favorecer nuevos desprendimientos.
A esas observaciones se sumó un informe de Sernageomin, también emitido en febrero, que identificó el área como una zona de alto peligro por remociones en masa.
El organismo recomendó adoptar medidas, entre ellas implementar un monitoreo sistemático de variables meteorológicas y definir franjas de protección.
El plan de mitigación y las mallas de contención
En junio, la Municipalidad de Las Condes elaboró un estudio con un plan de acción para intervenir las quebradas y reducir el riesgo aluvional.
El documento, presentado ante el Comité Comunal para la Gestión del Riesgo de Desastres, contemplaba labores de limpieza, construcción de zanjas y la instalación de mallas de contención o barreras dinámicas.
Estas estructuras están diseñadas para retener o contener parte del material que desciende por las quebradas, como rocas y sedimentos. El proyecto consideraba instalarlas en sectores afectados por el incendio forestal, con el objetivo de disminuir el impacto de eventuales aluviones.
El informe también citaba como referencia una experiencia de instalación de estas barreras en San José de Maipo en 2021.
La planificación, sin embargo, no se tradujo en la instalación inmediata de las estructuras. A fines de agosto, el municipio autorizó la contratación mediante trato directo de la empresa Geobrugg Andina SpA, por 652 millones de pesos.
La firma del contrato se concretó en septiembre y el plazo de ejecución establecido fue de 90 días.
Fuentes conocedoras del proyecto señalaron al reportaje que las mallas debían estar listas en octubre. No obstante, el inicio de las obras sufrió retrasos y, cuando ocurrió el nuevo aluvión, las barreras aún no se habían instalado.
Las versiones contradictorias sobre el avance de las mallas de contención
La situación generó dudas sobre el estado real del proyecto y el alcance de los trabajos ejecutados antes de la emergencia.
Durante la mañana del viernes posterior al aluvión, el biministro Louis de Grange afirmó en entrevista con Radio Duna que en Las Condes ya se habían realizado labores de despeje y se habían instalado mallas dinámicas. Según su primera versión, la magnitud del evento había superado la capacidad de las barreras.
"En el caso de Las Condes hubo despeje de ducto, hubo instalaciones de mallas dinámicas también, pero la magnitud de la catástrofe es tan grande que simplemente no dan abasto" expresó.
Sin embargo, horas más tarde, la alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martín, entregó una explicación distinta.
La jefa comunal señaló que el contrato ya estaba suscrito, pero que todavía se necesitaban habilitar los caminos de acceso para comenzar con la instalación de las estructuras.
“Yo sé que es lento, pero para los tiempos del Estado es rápida la instalación de las mallas dinámicas”, sostuvo.
Luego explicó que debían habilitarse los accesos para colocar las barreras y precisó que la instalación “partía mañana”.
Tras esas declaraciones, De Grange volvió a referirse a las obras y reconoció que los trabajos se encontraban en una etapa previa a la instalación.
El representante de la autoridad central explicó que primero era necesario despejar las quebradas, una labor que se estaba realizando después del aluvión.
De Grange también defendió la coordinación entre las autoridades y planteó que este tipo de fenómenos presenta dificultades de anticipación. “Estos eventos son impredecibles”, señaló al explicar el trabajo conjunto con el municipio.
La discusión, sin embargo, no se limita a la posibilidad de predecir el momento exacto de un aluvión. Los antecedentes expuestos muestran que ya existían advertencias sobre el peligro de remociones en masa y que el plan de mitigación estaba en desarrollo antes de la nueva emergencia.