Los cerca de 10 metros de lluvia que caen cada año junto a vientos de más de 120 kilómetros por hora han dibujado figuras geológicas únicas en el archipiélago de Madre de Dios, en la Patagonia chilena, que será postulado por Chile como patrimonio natural de la Unesco.

El archipiélago comprende un conjunto de 54 islas, la mayor de ellas la Isla Madre de Dios, comúnmente llamada la "Isla imposible" por sus lluvias casi eternas, fuertes vientos y su irregular geografía, que lleva a que casi no existan lugares planos en este terreno ubicado en la parte más austral del continente americano.

Con una extensión de 116.403 hectáreas –propiedad del fisco chileno- el archipiélago fue habitado hace unos 6.000 años por los kawésqar, indígenas nómades que recorrían en sus canoas los canales y fiordos de esta parte de la Patagonia chilena.

Hoy, completamente inhabitado, el gobierno chileno busca convertir a Madre de Dios en el primer Patrimonio Natural de la Humanidad de Chile ante la Unesco.

"Estamos en la etapa final junto a la Cancillería para postular a este lugar a transformarse en Patrimonio Natural Mundial de la Unesco", aseguró el ministro de Bienes Nacionales, Felipe Ward.

Actualmente, el archipiélago es considerado un bien nacional protegido.

Un lugar único en el mundo 

La intensa lluvia que cae casi todos los días, el fuerte viento y el efecto del derretimiento y retroceso de los glaciares colindantes hace aproximadamente unos 12.000 años convierten a este archipiélago en un paraíso geológico.

"Madre de Dios es una maravilla. La piedra caliza que allí encontramos no está en ninguna otra parte del mundo. He explorado muchos países y nunca he visto una caliza tan pura ni formaciones tan espectaculares como las de Madre de Dios", dice Bernard Tourte, presidente del francés Centre Terre, al concluir una nueva expedición a este lugar a principios de marzo.

Desde hace dos décadas, el Centre Terre organiza cada dos años expediciones a este remoto lugar. En su última excursión –que terminó el pasado 1 marzo después de dos meses –participaron más de 40 científicos provenientes de Francia, Chile, Suecia, Portugal, Ucrania, Canadá, Alemania, Japón y España.

La última expedición centró su trabajo de exploración, principalmente, en la parte norte del archipiélago, entre el seno Barros Luco y el canal Trinidad, donde se encuentra el mayor sistema de galerías subterráneas (más de 3.500 metros) y la sima más profunda de la zona, con unos 300 metros de profundidad.

En otras expediciones se han hallado rastros de pinturas rupestres y vestigios de la cultura de los Kawésqar, también conocidos como alacalufes, que recorrían los canales patagónicos y su extrema geografía apenas vestidos con pieles de lobo de mar.

"Para nosotros Madre de Dios es una paraíso espeleológico. Un lugar único y maravilloso, por su belleza", dice Natalia Morata, vicepresidenta de Centre Terre y presidenta de la Asociación Espeleológica de Patagonia.

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