La región de Magallanes enfrentó las últimas semanas su peor momento de contagios de COVID-19, con una tasa de positividad que superaba el 50 por ciento en los exámenes PCR, lo que fue confirmado como una segunda ola, luego de que en abril de este año la misma región padeciera los efectos del coronavirus.

Una cepa distinta del virus fue considerada por investigadores de la Universidad de Magallanes y factores climáticos fueron otras de las tesis del alza de contagios que obligó a la región a volver a cuarentena a fines de agosto y extenderla hasta mediados de octubre.

Lo cierto es que la movilidad en la región, y particularmente en Punta Arenas no ha disminuido lo que se espera para comunas en cuarentena, especialmente si se compara con la movilidad que hubo en la misma ciudad durante el primer periodo de confinamiento que fue en abril.

El Instituto Sistemas Complejos de Ingeniería (ISCI), liderado por investigadores de la Universidad de Chile plantea que mientras en abril Punta Arenas "registró una reducción de movilidad promedio de 40%, en septiembre registró una reducción de movilidad promedio de 26%, con respecto a las semanas de referencia", las que consideran el período previo al establecimiento de cuarentena, correspondiente a las primeras dos semanas de marzo.

De esta forma, los indicadores de movilidad promedio tras la segunda cuarentena decretada para la zona, fueron un 35% mayores a los registrados durante el primer período de confinamiento.

De acuerdo al informe, elaborado en base a la información sobre uso de infraestructura de telecomunicaciones, estos registros dicen que la segunda cuarentena en Punta Arenas tuvo un impacto bastante menor que la primera. 

Leonardo Basso, director del ISCI y académico de la Universidad de Chile, planteó que estos niveles de movilidad pueden explicar al menos en parte las dificultades para combatir la pandemia en la región, donde el promedio semanal de contagios es el más alto del país.

“La primera cuarentena tuvo un efecto mayor en mitigar la movilidad, aunque se disipó a las pocas semanas. La cuarentena actual ha sido menos efectiva en disminuir la movilidad, lo que puede tener que ver con la mayor dificultad para controlar el segundo brote. Es problemático porque además sabemos que ya no se logran sostener confinamientos por largos períodos de tiempo”, dijo el investigador.

Las primeras semanas de cuarentena tuvieron un efecto importante de reducción de movilidad. “Por ejemplo, durante el primer período de cuarentena, Punta Arenas redujo su movilidad en 14 puntos porcentuales en la segunda semana de confinamiento, llegando a una reducción de movilidad de 43% respecto de las semanas de referencia”, dice el reporte.

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